Gobierno británico impone un  impuesto contra las bebidas que contengan azúcar, en un intento por reducir la obesidad infantil. Este nuevo impuesto, conocido como «sugar tax«, pretende recaudar 520 millones de libras al año (unos 600 millones de euros), que se utilizarán para fomentar el deporte en las escuelas de educación primaria del país, informa Expansion.com.

La primera consecuencia de esta nueva medida ha sido la caída en bolsa de algunas de las firmas que comercializan bebidas azucaradas en Reino Unido. A. G. Barr caía un 5,4% tras conocerse la noticia; Robinsons, un 2,9%; Britvic un 3% y Tate & Lyle, un 1,8%.

La medida está prevista para dentro de dos años, con el objetivo de dar tiempo a las compañías para que se adapten a la nueva normativa y reduzcan la cantidad de azúcar que contienen sus productos. El Gobierno ha indicado que el impuesto supondrá un incremento del precio por litro de bebida de entre 18 y 24 peniques.