Niña africana se abraza al Papa en Las Raíces. La imagen se hizo viral en Redes.

‘Somos tiempo de León’. El Papa de la Paz se ha convertido en una de las expresiones más extendidas para apreciar el primer año del ministerio petrino de Robert Prevost. La peregrinación a Líbano y Turquía, meses antes de la gira española, indicó su propósito de hacer realidad una «paz desarmada y desarmante», basada en una paz que no dependa de la fuerza militar ni del miedo, sino del amor, la bondad y el diálogo. Sobre esos pilares construye su magisterio y catequesis y, como prueba de fe, el Vaticano prepara un viaje histórico a Ucrania y Rusia que sembraría el posible fin de la guerra.

Los frutos de esos esfuerzos diplomáticos, políticos y económicos por devolver la estabilidad a Europa del Este, permiten recordar los pasajes de León XIV durante su estancia en junio en España y su paso por Gran Canaria y Tenerife.

Espiral21 reúne en una pieza periodística las ocho crónicas de la visita pontificia a las Islas narradas por Nadia Jiménez, autora del primer y único libro sobre el Santo Padre escrito en Canarias en 2026, bajo el título ‘Solo Leon’ (sin acentos como expresión visual poética).

‘Solo Leon’ se ha convertido en uno de los libros más vendidos en las Islas durante el primer semestre del año.

Monja de clausura, tras unas rejas, escucha al Papa en la Misa , en las inmediaciones de Cibeles. (Foto TVE).

1. Un león en la Corte del Rey

#SomosTiempoDeLeón y, si atendemos a San Agustín, el 6 de junio de este 2026 ya es eternidad. Sin duda. Porque el alma de todos así lo fijó ya para siempre y, si algo hubo/hay desde que el Papa llegó… Es movimiento.

Y en el aquí y ahora, llegó un león a la corte del rey en su primer día del viaje apostólico. Ya desde que León XIV aterrizó en el aeropuerto de Madrid, el rostro del Papa reflejaba que había regresado al presente de su pasado, esto es, que el pozo de su memoria bebía del pozo de su genealogía. Conocía el idioma, pero sobre todo, el habla.

El resto vendría después, con el tiempo, el mismo que aguardábamos todos para compartir este momento histórico… Cuando su gesto percibió que los colores filtrados por la luz, el alegre bullicio de la gente y la tibieza del mediodía eran, todo ello, el presente de su presente

Sólo entonces, supo León (solo), que estaba de vuelta y que el conjunto de almas que lo arropaban, eran latinas. Y en la mirada del Papa asomó, sólo entonces… Una distensión de la suya, y tuvo conciencia pues, el pastor de pastores, de que el olor de estas ovejas lo llevaban de paseo al misionero de su propia memoria, en la que la caridad no admite demora.

Y llegó el vuelo de los niños, de mano en mano, hasta alcanzar a las de su bendición, uno a uno. Como cantó Niña Pastori y el león repitió después: «En cada sueño te busqué, en ninguno fue en balde«. La noche fue de puro verano y su sonrisa aparecía ya, sola, desprendida de la curiosidad de su mirada. Al alba, supo ya que estaba en tierra de acogida, y que podía prender la chispa de una humanidad nueva.

Vino a Madrid y es de Madrid. #AlcéLaMirada.

Sara Baras dialoga con el Papa León XIV, en Madrid. (RTVE).

2. Al amanecer del león

#SomosTiempoDeLeón, pero es cuando amanece en el destino y la luz del lugar entra, a través de esa ventana que se entreabre al nuevo día… Sólo entonces, que te sientes allí donde abriste los ojos para mirar distinto.

Allí donde el cuarterón de la luz de Mayo, aunque ya sea junio, te hace entornar la mirada para burlar ese tibio reflejo que te va directo al rostro, aún adormilado pero con hambre de todo.

Y fue en ese amanecer del segundo día de la visita de León XIV a este país, que empezó a soñar la vida de otros, con un espejo en cada ventana mostrándole cuánto podía él hacer por la vida de los otros.

Sólo entonces, recordó León, solo, la misión que había sido su camino y la de su destino. Se le olvidó que había olvidado tanto entre recepción papal y protocolos varios en sólo un año. León, solo. (Tan rápido todo…).

Y fueron los sucesivos instantes los que lo trajeron de vuelta al momento presente de su pasado, de su camino. Pero yo me quedo con cuatro, como los puntos cardinales hacia los que se orienta la cruz.

El primero tuvo lugar ese segundo día de su primer amanecer y, de nuevo, fue el baile el que se lo brindó (como mismo sucediera a su llegada a Beirut, Líbano, cuando lo recibieron con la danza del ‘Debke’, símbolo de la resistencia y la resiliencia de un pueblo).

El zapateado de Sara Baras lo ‘añurgó y le hizo tragar en seco’, que diríamos los canarios, para contener las lágrimas de la emoción (sin éxito).

Baras habitó el cuerpo con el corazón y la mente, verseándole cada paso al Papa como si bailara un poema o una carta escrita desde el fondo de su alma. Leyenda de bailaora como es ella, inspiró vida y arte al aire que movía su vestido, a la vez que abría el pecho de este león sencillo, tan hambriento de cercanía.

Tendió a sus pies, sobre el escenario, una orilla de mantones de colores que parecieron anticipar esta orilla de acá, de acogida de tantas vidas, en el final de su viaje.

El segundo fue la luz que habitó la piel de todos desde la Sagrada Familia en Barcelona. Salió por la cruz de la así recién inaugurada torre de Jesús y llegó hasta los confines del mundo entero, como si de un faro del Nuevo Orden Mundial se tratara.

Un faro en el mar azul oscuro casi negro de la migración que lo traería luego a Canarias, a vivir el que, sin duda, se convertiría en el tercer punto cardinal de este viaje…

Las flores bañadas de salitre, acogidas de las manos de quienes a esta tierra llegaron, y arrojadas al mar del olvido de otros. Una oración en silencio, sólo León frente al mar. Solo.

El mismo mar que baña de vida a esta tierra de acogida que es Canarias, toda ella. Y cuyo cuarto punto cardinal nos lleva a la isla de Tenerife, donde la intensa experiencia vital del Papa León XIV, de principio a fin, culmina como ese último instante sobresaliente.

Transformado ya en la anécdota más personal de este Primer Viaje Apostólico Europeo, en el que León XIV duerme fuera de la Ciudad del Vaticano, asistimos en vivo al ‘envite de un Rey’, que permitió la salida airosa de todos (Los que la merecían y los que no).

Pero sobre todo, el oportuno vuelo de un hombre bueno, un león para la Iglesia y un león para el Viejo Mundo (anclado en la política de salones y de espaldas a la vida que avanza). Un hombre vestido de blanco que se aferraba a los apoyabrazos del asiento del ‘Falcon’, agradecido por tal gesto de cortesía y generosidad.

(Contagiada por ese mismo habla de esta tierra, quizá. Nos suele pasar, acá).

Los leones buscan siempre un lugar retirado en el que observar las cosas con altura y fue en Canarias, en Tenerife casi por entero, donde León XIV selló la conexión misionera con la vereda de su pasado en este Viaje Apostólico; pues fue en el habla donde encontró el ‘arrorró’ a su memoria.

Cantado en esta isla redonda, a la escondida y ya entrada la noche. Así hubo de ser, por la insistencia de un pueblo canario que se sabe en libertad alzada desde hace tiempo. Desde hace tanto…

Un pueblo que debió tirar más fotos y que le cantó antes de dormir, al león, guitarra en mano y por asalto de puro tesón, mayormente femenino, como lo haría una madre de Chiclayo en tantos de aquellos cumpleaños. Con idéntico habla al de la anécdota que él mismo contó a los cardenales durante la cena, entre risas, la primera noche de su papado…

Y es que con León XIV ya había 4.001 variedades de papas en el Perú. Así fue que en Canarias también sumamos otra papa más, pues más vale maña que planta o, como dirían allá nuestros hermanos peruanos… “El que no tiene de inga, tiene de mandinga”.

Ovación al Papa con todo el Congreso de los Diputados en pie. (Foto Vatican Media).

3. Y vio el león todo interior de tanto paso perdido

#SomosTiempoDeLeón, también allí, en el ‘Salón de los Pasos Perdidos’ donde todos aguardaban con los suyos amarrados a la duplicidad de su corazón, pues cada palabra expresada contradecía al pensamiento en sus mentes…

Enganchándose todos, con la sola presencia, al luminoso hilo blanco del hito histórico; no fuera a ser que, perdido el espacio del pasado, se quedaran fuera de la Memoria.

Y en esto, llegó un león que vio la pobre dimensión de sus almas. Pero no rugió, aún. No era el espacio aquel ‘Salón de los Pasos Perdidos’, donde los políticos pretendían revalidarse, todos ellos, en un tiempo sin espacio. (Quizá al revés).

Sólo León, solo, prescinde del tiempo, pues su paz esta a salvo en el interior de la suya. Porque su voluntad y su alma están orientadas en comunión bajo el ‘solideo’ que lo cubre terrenalmente.

Esperaban al que venía de fuera, de la Ciudad de Dios, y lo hacían protocolariamente ansiosos como si quietos, en realidad, se cruzaran unos con otros buscando la conciencia. No así el león, no hay expectación ante la tranquilidad del orden, y León XIV cree para entender.

Entró a la Cámara cumpliendo con el acontecimiento histórico de la visita papal, pero sólo cuando la irrelevancia halló su asiento. Y entonces rugió, allí donde le dijeron que era “una Cámara abierta cuya fortaleza descansaba en la unión y el acuerdo”. Entonces León, ya solo en la palabra, no dudó en recordar dónde habita la verdad…

“Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada, la alcanza cuando puede comparecer ante la dignidad y salir de ese examen sin avergonzarse”.

Fuera, bajo la calidez temprana del sol, aguardaban los trabajadores del Congreso para brindar su cariño al Pontífice. Durante los siete minutos de ovación, comprobé que Felipe González eligió preservar la memoria no dando espacio a ese presente, y entonces… #AlcéLaMirada.

El «Castell» la torre humana que ante el Papa se elevó al iniciar la Vigilia de Oración en el Estadio Olímpico “Lluís Companys”, Barcelona (Ansa/Vatican Media)

4. Alzó la mirada el león, y vio un ‘castell’

#SomosTiempoDeLeón en lo alto de este castell y de cualquier otro, donde sólo cabe la unidad para coronar una de estas torres humanas. Donde la confianza en el otro es más importante que la fuerza, pero se requiere tanto valor como equilibrio.

Y de esa capacidad de mirar al otro, nace esta torre capaz de comunicar dos almas lo mismo que un puente a dos culturas distintas. De la franqueza a la comprensión, y del creer para entender.

Fueron entonces los ‘castellers’, desde los más pequeños hasta los más maduros, esos testigos de unidad y acogida, profetas de concordia y de paz, que el león reclamaba en su alocución a un Montjuic rebosante de humanidad.

León XIV elevó la mirada al cielo para ver al xiquet en lo alto de aquel ‘4 amb 8’ y comprendió que ni los suyos podrían alcanzárselo en volandas…

No importaba; lo bendijo igual y sintió ‘for al cor’, el león. Quizá pensó en la treintena de ambulancias que bendijo antes de entrar al Estadio, las mismas que la monja Lucía Caram, del convento de Santa Clara de Manresa, conducirá en la ‘Caravana de la Bondat’ hasta Ucrania.

Sólo entonces sucedió que todos quisimos ser las manos que acompañan para el apuntalamiento del ‘tronc’.

Ya nadie precisaba de palabras. Tampoco de paraules. Y entonces, sola (ya a solas)… #AlcéLaMirada.

Papa León XIV, junto a la Virgen de Montserrat. (Foto TVE).

5. Y los niños susurraron el ‘Virolai’ al oido del león

#SomosTiempoDeLeón y en el espacio del suyo, León XIV devolvió a los presos a sus madres, a cada uno, regalando una imagen de nuestra Señora de la Ternura al centro penitenciario de Brians.

Acaso haya nada más tierno que el recuerdo de una madre, que siempre tiende la mano al ser que fuiste y, también, a aquel otro en el que te has convertido… Como un templo en permanente construcción.

Y al amparo de la montaña, y de quien te guarda desde siempre, cantaste alguna vez que fueron los angelitos quienes serraron de oro esas colinas, mientras la Moreneta iluminaba la tierra desde el cielo.

Pero qué más da si la tez de la Virgen es más o menos oscura, o si las voces son blancas cuando le cantan… Lo cierto es que el Virolai en las voces del coro de niños más antiguo de la vieja Europa, te hace detenerte a apreciar el tiempo y pensar en la vida.

Pero susurrado al oido de un Papa, pareciera al menos, que puede cambiar el mundo, detenerlo quizá. Pareciera al menos, cuando alzamos la mirada y el cielo vuelve a ser azul.

Como mismo debió pensarlo el Venerable Gaudí… Mientras intentaba cambiar las cosas en un sistema social de pobreza existencial, alzando también él la mirada, siempre, con la edificación de la basílica de la Sagrada Familia…

En humana construcción por la paz, constante, cuya Torre de Jesús, hoy, ya domina el mundo.

Y en la última estrofa cantada a la Moreneta, hacia el cielo todavía azul, también yo, bendecida… #AlcéLaMirada.

Papa León XIV saluda a los feligreses en la tarde del 11 de junio de 2026, antes de acudir a la Misa de Siete Palmas. A la izquierda, el secretario papal, Edgar Rimaycuna. Foto E21

6. Canarias, orilla de vida en la que bebió el león

#SomosTiempoDeLeón y Canarias fue toda una en el primer día del Viaje Apostólico de León XIV a este Archipiélago, como parte de la historia que seremos. Somos ya.

Una orilla que baña de vida a todos los que consiguen llegar, precisamente, por la acogida que en esta tierra encuentran. Y por cuanto los canarios son capaces de hacer con cinco panes y dos peces. Sin mirar a otro lado, Arguineguín se lo recordó al mundo con esas flores bañadas de mar.

Pues es la sociedad la que está en grave crisis humanitaria cuando da la espalda a la migración, en una Europa que acaba siendo una trampa de sueños rotos… Para todos aquellos que quedan varados, como islote en unas islas.

Europa, término que en griego significa ‘ojos grandes’, no siempre tiene los ojos grandes ni tampoco bien abiertos. Quizá por eso, según aterrizó en estas arenas (puerta abierta al cercano desierto), trajo este león viento en los ojos para despedazar lo injustamente hecho por tantos. Allá fuera.

Sabe León XIV, mejor que nadie, que los seres humanos se mueven y que las fronteras reales no existen. Sabía también que Canarias es tierra de acogida, de siempre. Desde siempre (y de partida también). De ida y de vuelta, como las mareas. Y que guardaban la promesa de este viaje en el corazón, desde hace tiempo.

Y mientras escribía estas líneas que saben a vida, a las 10 y 25 minutos de la noche, León XIV fue ese león para la Iglesia y también ese león para este loco mundo, que no paró en sus cantos a los pies del balcón del Palacio Arzobispal (junto a los perros en los que a todos los niños de esta tierra se les ha tirado fotos)…

Hasta que el hombre de blanco, el hombre bueno, salió a saludar.

Y lo hizo lleno de bendiciones, con los ojos grandes y bien abiertos. Como si él mismo fuera canario y aquel niño chico que pudo ser de la bisabuela materna que un día salió de estas tierras, recibió con amor el ‘arrorró’ que le cantaron para que se fuera a la cama a descansar.

#AlcéLaMirada una vez más, antes de que el tiempo pusiera fin a este día, antes de que el león se retirara a descansar (y la ‘alsé’, así como lo hace esta tierra y toda Latinoamérica). Con este habla que compartimos en las raíces, y en él fuimos todos uno…

Gracias León. Somos el tiempo, porque cuando el mar se para aquí, lo hace sólo para descansar, solo.

Manos del Papa León XIV acarician las manos de un migrante africano, en el centro de Las Raíces de Tenerife. (Foto Vatican Media).

7. Un león en el ‘Falcon’ del Rey

#SomosTiempoDeLeón y hasta el Rey Felipe VI lo tiene claro… Todos le hubiéramos cedido el asiento a León XIV, por supuesto, pero sólo el rey podía cederle su avión para volver a Roma. Y lo hizo.

Este pastor de pastores, que firmó como tal con las iniciales latinas ‘P P’ a lo largo de todo su Viaje Apostólico a España, pero también como el matemático que es (poniendo esas rayitas por arriba y por abajo al ordinal de su número romano, esto es, XIV)… Todavía se impregnó más del olor de las ovejas, de aquella cercanía de la que ya habló su predecesor, Francisco.

Y de tal modo lo hizo que, después de pasear con una niña de 4 años en brazos, de Malí y que ya no quiso separarse del Pontífice mientras saludaba personalmente a los migrantes del Campo de refugiados de las Raíces, hasta casi ser engullido por tanta humanidad… León XIV tomó la vida como vino, hasta el punto, también, de casi improvisar su regreso a casa.

Y fue esa cercanía suya, además de la gentileza de un rey al que este león ya le había robado el corazón con su inmensa humanidad; pero también esa naturalidad para asumir el liderazgo que requiere su alba papal, las que pusieron solución a una incidencia aérea en el imprevisible aeropuerto de los Rodeos.

Quiso pues el viento de sus ojos, entornados de tantas lágrimas de realidad, que tras haberse previsto todo, la mismísima Providencia nos revelara a todos que, a veces, lo inexplicable sólo se resuelva por esa mano tendida que delata la mera voluntad de la humanidad frente a las cifras.

Aunque éstas sean las de un mero horario, y no las de una terrible estadística. Qué más da si las cifras de la migración irregular han bajado un 71% si el problema sigue existiendo, si una sola persona muere olvidada en el mar.

Y qué importa si la demora en despegar de un avión es de una o dos horas, si ese avión ya no puede volar. Lo que importa es la capacidad para reaccionar y avanzar, pues la vida es movimiento y nos levantamos unos a otros.

De modo que cuando yo andaba, desde mi ventana verde, relatando cómo Canarias ofrecía el verdadero rostro del viaje al león… Retratada incluso en la mera emoción de tantos que llevaron sus manos a la cabeza de pura emoción, tan sólo porque León XIV les dijo que iba a hablarles en su lengua, en francés, sucedió.

Lo imprevisible, sucedió. (En las alturas, sucedió, pero sin despegar). Estaba yo detenida en aquellas palabras del pastor, del misionero al que llamaban el ‘Santo del Norte’ allá en Perú, las que me hablaban de ese otro “naufragio silencioso después de la llegada…»

De quienes quedan solos en una ciudad, sin esas redes que los protejan de aquellos dispuestos a aprovecharse de su vulnerabilidad. (Preguntándome qué cosa fuera la maza sin cantera, acaso un testaferro del traidor de los aplausos). Cuando sólo él, solo, el mismo que partía con las manos morenas de tanto bendecir bajo el sol radiante que estas Islas le regalaron de corazón, volvía a hacerlo.

Y lo supe, pues qué cosa fuera no mirar a las alturas, y si no creyera en hacerme hermana de la vida, en quien me escucha y si no creyera en lo que duele… Qué cosa fuera.

Pero este león alzó la mirada una vez más antes de partir (y antes también de ver la niebla venir), y también lo supo. Recordó seguramente a Francisco, en su promesa de un viaje necesario, y creyó en cada herida que vio. Creyó para entender y supo que esta misa ya estaba dicha.

Creyó en lo que lucha, en tantos sueños que vio dibujados en sus rostros, y fue león. No es León XIV un servidor de pasado en copa nueva… #AlzóLaMirada… Sólo león, solo.

León XIV, en Tenerife, junto al obispo Eloy Santiago, junto a migrantes de África. (Foto Vatican Media).

8. Canarias, una lágrima en el corazón del león

#SomosTiempoDeLeón porque, atendiendo a San Agustín, Canarias ya es eternidad desde el 12 de junio de 2026, fecha en la que abrimos las ventanas para verlo pasar, al león… Sólo entonces, el aire cambió para todos aquellos que siempre nos habían mirado de lejos. Aún para los que estaban aquí cerca.

Y la pequeña borró con sus dedos las lágrimas que encontró en la mejilla del león, como mismo hace cada noche en el rostro de su madre. Ambas escucharon juntas la letra de aquella canción que decía “es mejor perderse que nunca embarcarse, mejor tentarse a dejar de intentar”.

Después de todo, es lo que hace cualquier niño, intentar secarle esas lágrimas. Lo que hemos hecho todos, alguna vez, sabiendo lo que había en sus ojos con sólo mirarla. Y lo que querríamos hacer para siempre…

Ahora ya sabemos cómo se llama la niña maliense de 4 años que corrió hacia el Papa desde esas raíces, y de quien ya no se separó hasta que lo vio partir. Su nombre es Amina, como la madre del profeta Mahoma, y significa ‘protegida’, pues viene de la raiz ‘amïn’, que significa fiable o digna de confianza.

Seguramente, su madre pensó que dicho nombre la ampararía en su nueva vida tras la migración. También que la cuidaría a ella, secándole las lágrimas, y por qué no. Así que Amina hizo lo que sabe, confiar.

Supo, ya desde tan pronto, quién era el pastor de pastores entre lobos. Y sin abandonar el olor de las ovejas de su rebaño, supo también de las flores bañadas de mar en esta misma orilla, por los ecos de los cuentos en ‘bambara’ la noche anterior. Y de sus rezos a solas con quien planeó este viaje a Canarias, los del hombre bueno vestido de blanco que llegó de las alturas…

Y no por mar, como ella.

“Ka bo Kɛ”, le escucharon decir en ‘bambara’ (adiós), y no en francés, agitando la mano cuando León XIV se iba del Campo de las raíces. Amina aguardaría a la noche para saber cómo se cantaba su historia en aquella tierra sobre una laguna, de cómo fue que una niña secó las lágrimas de las mejillas del león.

Sólo un león que, solo, la abrazó con la sola promesa de un futuro sin perder las raíces. El futuro es ahora y somos el tiempo, el de León, porque cuando el mar se para aquí, lo hace sólo para descansar solo… #AlzóLaMirada Amina cuando se iba León XIV, y la ‘alsé’ también yo.

‘Solo Leon’, en la plaza de Santa Ana con la Catedral de Las Palmas al fondo.