Wall Street con el toro que iconiza las finanzas americanas.

Los problemas que acusa el crédito privado a empresas, se complican aún más con la venta masiva de bonos en la deuda pública, según adelanta Financial Times. El mercado afronta el tramo final de agosto con una señal cada vez más difícil de ignorar: el coste de la deuda vuelve a convertirse en el principal foco de riesgo.

Las derivadas de este proceso no sólo coyunturales sino que amenazan en convertirse en un problema estructural que duraría lo que los plazos de la emisión lo permitan, con tipos de interés que alcanzan cifras recórd, introduciendo así más tensión sobre la economía internacional.

El prestigioso rotativo avanza que los costos de endeudamiento a largo plazo en las principales economías alcanzaron máximos de varias décadas este martes, debido a la preocupación por la inflación, el temor al déficit y el aumento de la emisión de deuda para financiar la IA, lo que ejerce presión sobre la deuda pública en todo el mundo.

Por ejemplo, baste mirar el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años, que subió 0,02 puntos porcentuales hasta el 5,33%, su nivel más alto desde 2007, acumulando un aumento de 0,06 puntos porcentuales en lo que va de semana. A comienzos del mes pasado se situaba por debajo del 5 %.

Los rendimientos de los bonos europeos a largo plazo también se elevaron. La rentabilidad del bono alemán a 30 años subió 0,04 puntos porcentuales el martes, hasta el 3,78%, el más cuantioso desde la crisis de la Eurozona en 2011. La rentabilidad de los bonos franceses con el mismo vencimiento aumentó 0,03 puntos porcentuales, hasta el 4,9%, su nivel más alto desde 2008.

En Reino Unido, la rentabilidad en tres décadas subió hasta 0,04 puntos porcentuales, hasta el 5,86%, este martes por la mañana, rozando el máximo posterior a 1998 alcanzado en las primeras semanas de la guerra con Irán.

En Japón la situación tampoco está para tirar voladores porque la rentabilidad de los bonos a 30 años se incrementa 0,06 puntos porcentuales, hasta el 4,14%, el martes, cerca de su máximo histórico.

Los costes de endeudamiento público se han disparado este año desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, ya que el aumento de los precios de la energía ha despertado dudas sobre una prolongada crisis inflacionaria global.

El lunes, el precio del crudo Brent cerró por encima de los 90 dólares el barril por primera vez en dos semanas y se situó en torno a los 91,25 dólares el martes por la mañana, lo que provocó la última oleada de debilidad en la deuda pública.

A medida que la deuda estadounidense se acerca a límites estratosféricos,los inversores temen que los gobiernos se vean obligados a realizar gastos adicionales para proteger a las empresas y a los consumidores del coste económico del aumento de los precios de la energía.

La caída del mercado de bonos del martes y el alza de los precios del petróleo también lastraron las acciones, con los futuros que siguen al S&P 500 y al Nasdaq 100 registrando descensos del 0,5 % y el 1,2 %, respectivamente.

El repunte de los rendimientos de los bonos a largo plazo obligó a Washington la semana pasada a pagar los tipos de interés más altos desde 2011 para la venta de bonos a 30 años.

Las grandes tecnológicas recurren cada vez más a los mercados de deuda internacionales para financiar sus astronómicas inversiones en IA, centrándose especialmente en la emisión de deuda a muy largo plazo.

La oleada de ventas en la deuda a más largo plazo ha ido acompañada de un alza de las curvas de rentabilidad de la deuda pública a escala global, a medida que se ha ampliado la diferencia entre los costes de endeudamiento a corto y a largo plazo.