España, Francia e Italia reclaman limitar los poderes del BCE y la EBA, los dos brazos financieros de la economía europea.
Los paises denuncian la «inflación regulatoria» creada por las exigencias de las autoridades que van más allá de las leyes, hasta el punto de que se convierten en una máquina reguladora y política.
Es necesario acotar los poderes del Banco Central Europeo (BCE) y de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) para impulsar la competitividad de las entidades en el continente. Esa es la premisa que defienden España, Francia e Italia en el documento conjunto (non-paper) y con el que pretenden formar un frente común para perfilar la futura reforma bancaria, informa Expansión.
Los tres países denuncian en su informe que los bancos de la Unión Europea sufren lo que califican como «inflación regulatoria». España, Francia e Italia hacen suya esta posición y sostienen que «una parte cada vez mayor de los marcos normativos proviene del nivel 2 [como se denomina el desarrollo técnico de la legislación por parte de la EBA], así como del nivel 3 y la orientación del supervisor [categoría que recoge las guías y recomendaciones no vinculantes del BCE]».




























