'Te doy mi palabra'. Artista: Argelia Bravo. Obra: 'La Virgen de la Leche'. Pabellón de la República Bolivariana de Venezuela, Bienal de Arte 2015, Venecia.
‘Te doy mi palabra’. Artista: Argelia Bravo. Obra: ‘La Virgen de la Leche’. Pabellón de la República Bolivariana de Venezuela, Bienal de Arte 2015, Venecia.

Por Nadia Jiménez Castro

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Venecia es siempre una experiencia urbana única, pero si además coincide con la época en la que se celebra la Bienal de Arte, la escapada se convierte en algo sencillamente inolvidable para los sentidos. Una ciudad que invita a perderse sin remedio y en la que cada visita es vivida como si fuera la primera vez…no pasa inadvertida para nadie, mucho menos, para el arte. Y hablar del arte es, irremediablemente, hablar del alma de la naturaleza humana. “Todos los futuros del mundo”, título de esta nueva edición, ya abrió sus puertas al público y será escenario global para todos hasta el próximo 22 de noviembre.

La 56ª Bienal de Arte de Venecia, comisariada por Okwui Enwezor (Nigeria), cuenta con 89 pabellones y la participación de 136 artistas, además de 44 eventos colaterales, que se reparten entre el espacio expositivo oficial del Arsenal y sus jardines, y una larga lista de museos, fundaciones, galerías y los salones de decenas de ‘Palazzos’ como lugares alternativos en los que el visitante es cómplice de esta experiencia.

Es una edición en la que reflexionar sobre los problemas generalizados que afectan al mundo entero, en un momento realmente crítico que anticipa que el futuro no será igual para todos los países. En este sentido, Enwezor reclama un papel crítico más activo a los artistas, y propone “una nueva evaluación de las relaciones del arte con el actual estado de las cosas”, que se resume en el nombre de la muestra, ‘Todos los futuros del mundo’.

Así, Italia a través de unas proyecciones en voz de Umberto Eco, reflexiona sobre el legado recibido y a transmitir. Perú establece un paralelismo entre sus ruinas históricas y la ruina de la democracia actual a través de una gran y colorista instalación. Mientras que en el pabellón de Japón, convertido ya en visita inexcusable, la artista Chiharu Shiota ha escrito un verdadero poema visual dedicado a la ausencia y las huellas del pasado a través de otra instalación también impactante. Titula ‘The Key in the Handy’ y en ella hay miles de llaves de todo el mundo que penden de una inmensa maraña de hilos rojos que, a modo de memoria tejida, cobija dos grandes barcazas.

Por su parte, España ofrece un proyecto titulado ‘Los sujetos’, cuya inspiración parte de Salvador Dalí en una visión muy libre, pero «desde la actualidad, no como referente académico, sino como sujeto que genera un personaje público que le permite tener libertad en el contexto privado”, en palabras de su comisario, Martí Manem. El pabellón se estructura en tres exposiciones distintas de cuatro creadores contemporáneos, Pepo Salazar, Francesc Ruiz, Helena Cabello y Ana Carceller.

Y es que en el arte no hay preguntas válidas o inválidas, de modo que tal y como explica el propio presidente de la Bienal, Paolo Baratta, “Nuestro objetivo es investigar cómo las tensiones del mundo exterior actúan sobre las sensibilidades y las energías vitales y expresivas de los artistas, en sus deseos y su canción interior”.

Meridian News le ofrece cinco claves para rentabilizar la visita a la Bienal de Arte de Venecia.

El Arsenal, un espacio único. Allí donde Venecia se esconde del bullicio de su ir y venir continuo de gentes se alza una de las instalaciones más misteriosas de la ‘Serenissima’, el Arsenal, antes propiedad militar y hoy cedido a la municipalidad como lugar para la celebración de manifestaciones culturales. Se trata del mayor espacio dedicado a la Bienal donde se ubican los pabellones oficiales de los distintos países, además de en los jardines aledaños. El área original es tan grande que cuenta con canal propio y hasta dos teatros, además de tienda, cafetería o un área al aire libre para el intercambio de impresiones. Tan sólo el desvío que se toma para acceder a la antigua zona militar merece ya un paseo en sí mismo.

Los ‘Palazzos’ de los nobles. Venecia entera se viste de arte contemporáneo durante unos meses, puesto que el otro gran foco de atracción para no perderse las exposiciones se halla callejeando entre puentes, perdiéndose por ese gran laberinto que es el trazado de la ciudad de los canales. Y en cada rincón inesperado puede ser que alguien se encuentre lo mismo con la realidad de Azerbaijan en el ‘Palazzo Lezze’ si se acerca hasta el Campo Santo Stefano, que con una estampa de Chipre si vuelve sobre sus pasos hasta el ‘Palazzo Malipiero’, en el propio barrio de San Marco. Lo mejor es dejarse llevar pero siempre atentos al suelo que pisamos, porque unas flechas de colores pegadas en él nos ayudarán a guiarnos hasta el país que hemos decidido visitar sin salir de Venecia.

Venecia. Vista del Gran Canal desde el Puente Rialto. (Fotografía Meridian News).
Vista del Gran Canal desde el Puente Rialto. (Fotografía Meridian News).

El ‘Vaporetto’ como medio de transporte. Se trata del servicio público de guagua/barco que te desplaza entre los principales puntos de la ciudad a lo largo del Gran Canal, y una ayuda indispensable para moverse de un extremo a otro de la ‘Gran Laguna’. Cuando los pies ya no pueden más (seguro que ya te has perdido al menos por tres callejones distintos), es el momento de asomarse al gran canal y subirse al ‘vaporetto’. Cuenta con al menos tres rutas que te mostrarán más caras de la Bienal en la propia orilla. Desde la estación de Santa Lucía hasta el puente Rialto, podrás ver ‘Ca’ Pesaro‘, el imponente edificio donde se ubica la Fundación Prada. Si continúas hasta la ‘Accademia‘, disfrutarás de los ‘Palazzos de Malipiero y Grassi‘, entre otros…Pero si definitivamente decides no bajarte hasta llegar a la Punta de la Dogana, es que no quieres renunciar a ‘Santa Maria della Salute’, en cuya fachada aguarda siempre alguna enorme instalación artística dominado toda la laguna.

Caminar entre turistas. No siempre es fácil, sobre todo cuando cae esa hora punta en la que los cruceros invaden las aguas con la misma fuerza arrolladora que sus pasajeros. (La visión de uno de estos barcos casi a ras del embarcadero de la Plaza de San Marcos, superándola en altura… Impresiona, y mucho). Toda Venecia parece temblar con semejante desembarco y lo mejor será alejarse del mismo corazón, donde no harás otra cosa que tropezar con una auténtica riada de gente, y buscar una apacible terraza en los Campos o plazas que circundan San Marcos para comer una buena pasta ‘al nero di sepia’ (o salsa negra de tinta de calamar) fuera del recorrido turístico.

La noche más romántica. La verdadera magia de los canales llega con el silencio al atardecer. Los turistas de un día han desaparecido y Venecia recupera la calma. La ajetreada vida de quienes tienen la suerte (o no) de contar con domicilio en la ciudad más visitada del mundo, recupera su pulso e identidad. Merece la pena dormir al menos una noche, y ver la puesta de sol en una desahogada ya Plaza San Marcos, empapándose del aroma de las aguas de la laguna. Y en ese preciso momento, dar un paseo en góndola. Algo irrenunciable con Bienal de Arte o sin ella.


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