
Confirmado el primer caso de hantavirus a un paciente de nacionalidad española. Se trata de uno de los 14 pasajeros del crucero MV Hondius que, el pasado viernes, llegaron a Canarias, y que fueron trasladados al Hospital López Ulla de Madrid, donde fueron aislados y se les sometieron a controles. La ministra de Sanidad, Mónica García, vuelve a equivocarse.
En las primeras pruebas, que se efectúan mediante tests PCR, un caso ha dado positivo, aunque todavía es «provisional», ya que deben realizarse nuevos diagnósticos, según precisó anoche el Ministerio de Sanidad. A la espera de la confirmación definitiva, la persona afectada no tiene síntomas y su estado de salud es «bueno».
Los otros 13 pacientes dieron este lunes negativo, y estarán 42 días en cuarentena. El plazo en el que se inicia el recuento es el 6 de mayo. Hay una mujer en observación en el Hospital Clínic de Barcelona, que fue contacto directo de un contagiado durante un vuelo internacional.
En Alicante, hay otra paciente ingresada en el hospital, que sigue sin síntomas y que dos controles a los que se ha sometido dieron negativo. Ayer, se le realizó una tercera prueba, según informó la Generalitat Valenciana.
«Tarea difícil»
Hasta el momento, el brote se ha saldado con tres fallecidos. En Francia, una de las cruceristas que regresó al país el domingo y empeoró de forma «rápida» tras subir en el avión.
La mujer permanece ingresada en un hospital de París, donde también se permanecen aislados cuatro viajeros más, que realizarán una cuarentena de 45 días en este centro. «Rastrear esta enfermedad a escala global va a ser una tarea difícil», expresó Arnaud Fontanet, responsable de epidemiología del Instituto Pasteur.
En EEUU, hay un caso pendiente de confirmación y un «positivo leve» de la cepa Andes del hantavirus. Este germen es la responsable de este brote y la única variante que se contagia entre seres humanos. En su transmisión, debe producirse un contacto estrecho, y el enfermo debe estar ya en la fase de los primeros síntomas como tos seca, dificultades para respirar, malestar general, dolor de cabeza, vómitos y náuseas.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, aseguró que el diagnóstico de un «positivo débil» entra «dentro de lo posible», y más teniendo en cuenta que desde la llegada de un equipo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el barco, se procedió a realizar una selección de pacientes en función de su gravedad.
«El epidemiólogo del Centro Europeo de Control de Enfermedades que se subió al barco en Cabo Verde estratificó a los pasajeros según el riesgo de contagio», por lo que «se hicieron PCR únicamente a los pacientes de muy alto riesgo y fueron todas negativas», detallado. En el caso de los viajeros españoles, ninguna se encontraba en el grupo de mayor exposición.
La ministra de Sanidad, Mónica García, señaló que se está efectuando una «monitorización estrecha» de todos los pasajeros, cuyas labores de repatriación. Tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo de Tenerife volvieron a cargar ayer contra la decisión del Ejecutivo central de permitir su acogida.
El gabinete autonónico que encabeza Fernando Clavijo explicó que estudia llevar al Estado a los tribunales por invasión de competencias. En su opinión, la autorización del Ministerio de Transportes que hizo posible el fondeo del barco en el puerto tinerfeño de Granadilla de Abona podría chocar con el ordenamiento jurídico.
«Siempre mantuvimos que se tenía que ir a Países Bajos, era responsabilidad del armador y de Países Bajos, en ningún caso de España», señaló ayer el también secretario general de Coalición Canaria (CC) en Radio Club Tenerife. Con todo, tanto el artículo 139.1 de la Constitución como la ley de puertos establecen que es el Estado quien tiene la competencia exclusiva en gestión de las infraestructuras portuarias «de interés general», como ocurre con las instalaciones que acogieron a los pasajeros.



























