Alberto Núñez Feijóo, en el Congreso. (Foto RTVE).

El Parlamento da el visto bueno al proyecto de ley que fija el tipo mínimo global para multinacionales, el nuevo impuesto a la banca, el alza fiscal al ahorro o las rebajas impositivas a pymes, pero la alianza PP-PNV-Junts entierra definitivamente el impuesto a las compañías energéticas.

La reforma fiscal ha quedado finalmente aprobada. El Congreso de los Diputados ha dado el visto bueno definitivo a la reforma fiscal impulsada el Gobierno, tras una agónica negociación con sus socios parlamentarios que ha dejado relevantes medidas recaudatorias por el camino, y lo hace rechazando finalmente el grueso de la batería de rebajas fiscales promovidas por el PP durante su tramitación en el Senado. Sin embargo, los populares han logrado el apoyo de PNV y Junts para rechazar formalmente el impuesto a las empresas energéticas.

La norma aprobada por el Parlamento incluye una considerable batería de medidas tributarias, como ya resume su nombre oficial: Proyecto de Ley por la que se establecen un Impuesto Complementario para garantizar un nivel mínimo global de imposición para los grupos multinacionales y los grupos nacionales de gran magnitud, un Impuesto sobre el margen de intereses y comisiones de determinadas entidades financieras y un Impuesto sobre los líquidos para cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados con el tabaco.

La gran novedad de la sesión es que Junts y PNV han votado a favor de la enmienda del PP que da la puntilla al impuesto a las entidades energéticas, que el Gobierno se había comprometido a prorrogar con el ala izquierda del Hemiciclo. El Consejo de Ministros, de hecho, tiene previsto aprobar el lunes la prórroga por decreto de la actual gravamen durante un año, pero la votación de hoy confirma que PNV y Junts votarán en contra de su convalidación dentro de un mes, condenando el tributo a desaparecer.