La mirada del Papa León XIV se dirigió este domingo, en el rezo del Regina Caeli, hacia el pueblo de las Islas Canarias.
En un fluido castellano, León XIV dijo “gracias” porque, después de haber acogido a cientos de miles de migrantes en los últimos años, los canarios han mostrado nuevamente un espíritu de solidaridad al recibir en Tenerife al buque de crucero Hondius, de bandera neerlandesa, en el centro del brote más delicado del nuevo virus que habría contagiado a ocho personas (cinco de ellas confirmadas por la OMS) y provocado tres muertes: una pareja neerlandesa y una mujer alemana.
Mientras se desarrolla una red de controles que involucra a Europa, África, América y organismos sanitarios internacionales, y mientras el caso revive los fantasmas de la época del Covid-19, el Hondius llegó antes del amanecer de hoy a Tenerife, con los muelles del puerto industrial de Granadilla de Abona aislados, vehículos militares en espera y una cadena de traslado pensada para evitar cualquier contacto con la población local.
Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa agradeció la “cálida acogida” y se muestra contento de encontrarse con la gente de Canarias en el marco de su viaje a España del 6 al 12 de junio, que prevé visitas a dos de las islas canarias: Gran Canaria y Tenerife.




























