Sam Bankman-Fied, fundador de FTX.

En FTX Group, la mayor quiebra de criptmonedas del mundo, los gastos y las facturas se enviaron en Slack y fueron aprobados por emoji, según publica The Wall Street Journal.

Estos sistemas de mensajería informales y efímeros se utilizaron para aprobar transferencias de decenas de millones de dólares, dejando solo registros informales de dichas transferencias, o ningún registro en absoluto.

FTX y Alameda Research colapsaron en 2022 después de préstamos cruzados en activos de clientes para financiar apuestas arriesgadas de la propia Alameda. Antes de su desaparición, FTX se presentaba como tecnológicamente más sofisticado que sus rivales y atrajo casi 100.000 millones de euros de capitalistas de riesgo. 

El informe presentado por los nuevos auditores reitera que la mayor parte de la toma de decisiones recayó en Bankman-Fried; Nishad Singh, ex director de ingeniería en FTX; y Gary Wang, ex director de tecnología de la empresa. Un ejecutivo comentó que si Singh o Wang hubiera sufrido el atropello de una guagua, “toda la empresa estaría acabada”. 

Las fallas de FTX tienen sus raíces en «la arrogancia, la incompetencia y la codicia», dijo el nuevo equipo de administración del intercambio de criptomonedas en un informe que describe detalles mordaces sobre la falta de controles financieros y mantenimiento de registros bajo el fundador Sam Bankman-Fried.

En la práctica, FTX y sus empresas afiliadas mantuvieron prácticamente todos los criptoactivos en monederos calientes, según el informe. Las empresas tampoco requerían que varias personas aprobaran transacciones criptográficas, una práctica común en criptografía para garantizar que los actores ilícitos no muevan fondos fácilmente.