La Plaza de Marruecos, situada a pocos metros de la Iglesia del Carmen (entre las calles Umiaga, Tamarán y Tanausú) en La Isleta, es uno de los rincones más singulares de la capital grancanaria, no sólo por su nombre sino porque sirve de enlace triangular a los vecinos de su contorno.
Es un pequeño hueco de descanso arbolado que cambió su fisonomía hace cinco años gracias una intervención del Ayuntamiento. El grupo del Partido Popular propuso en 2025 cambiar el nombre por su esasa raigambre cultural y social, pero, de momento, la iniciativa ha quedado encima de la mesa del pleno.
La plaza cuenta con dos bancos de hormigón (llenos de excrementos de palomas), acogedor para pasar la tarde en estas tórridas jornadas de verano.
La Plaza de Marruecos recibió este nombre debido al importante vínculo histórico y comercial que unió a la ciudad (y, en especial, el barrio isletero) con el vecino país africano a mediados del siglo XX. Su denominación proviene de la época en la que la zona portuaria del istmo y el muelle experimentaban un gran auge en sus relaciones marítimas y mercantiles con los puertos marroquíes (como los de Safi o Agadir), especialmente mediante el intenso tráfico de los barcos de cabotaje y la floreciente industria de la pesca de bajura.
Parte de La Isleta también la conoce como plaza del Carmen, por su proximidad a la parroquia.




























