Dos millones de mineros chinos perderán su trabajo, el equivalente a toda la población canaria.

República Popular prepara un duro ajuste de su economía para mantener el crecimento (6,5%) y reducir la oferta de materias primas con el fin de controlar la demanda.

Bajo un fuerte hermetismo, el Gobierno no informó cómo reinsertará a los mineros. Fuentes de organizaciones de derechos humanos, sin autorización en China, considera que el futuro de estos trabajadores es incierto. «En un país con 1.500 millones de habitantes, poco importa saber qué pasará con estos colectivos. Los sindicatos no existen como los conocemos en Europa. Se van a la calle, la mina se cierra y nunca más se supo».

El primer ministro chino, Li Keqiang, proclamó la meta de un crecimiento anual de por lo menos un 6,5% en el discurso que abrió el plenario anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP). «El desarrollo (económico) es de importancia primordial para China y es la clave para solucionar todos los problemas que afrontamos«.

China registró en 2015 el alza del PIB más baja desde 1990, un 6,9 % interanual, y la nueva meta sugiere que el Gobierno prevé que continúe la desaceleración económica.