Jóvenes marroquíes corren por las playas para dar el salto a España. (Foto TVE).

Una pesadilla convertida en realidad. Ceuta cierra toda su actividad social y económica por pánico a la invasión marroquí. La ciudad se ha poblado de 60.000 súbditos del país vecino dispuestos a permanecer en territorio español para emigrar a otros países europeos buscando una oportunidad laboral y de vida. Interior asegura que ya se han producido 25.000 las devoluciones sumarias desde Ceuta hacia Marruecos (incumpliendo la doctrina del Supremo), lo que significa que aún permanecen en territorio español unos 35.000 o 40.000 magrebíes. El presidente, Pedro Sánchez, reconoce la alteración de la soberanía, pero culpa a las mafias sin especificar su origen o naturaleza.

De visita a la ciudad autónoma, el presidente Pedro Sánchez exculpó a Marruecos de la invasión y lanzó duras críticas contra el crimen organizado que trafica con personas. Pero la realidad de Ceuta es otra. Mientras Sánchez el ministro Marlaska se refugiaban en la delegación del Gobierno, las calles eran pasto del ir y venir de marroquíes, en su mayoría, jóvenes, y en menor medida, familias con bebés.

La Comunidad internacional ha reaccionado con dureza contra Sánchez, como Italia, Francia, Suecia o Dinamarca. El presidente ha sugerido que modificaría la Ley de Extranjería para forzar las expulsiones en caliente. Los socios del Ejecutivo piden calma para el estricto cumplimiento de la normativa.

Supermercados como Mercadona se apresuraron a cerrar sus puertas co vigilantes de seguridad para impedir la entrada masiva de marroquíes hambrientos que pasaron toda la noche al aire libre. Algunos de los retornados a Marruecos lamentan el «estado de agresividad» de la sociedad ceutí.

«La situación está fuera de control», reconocen las autoridades ceutíes. España, por si acaso, movilizó al ejército ante el cruce de más de 60.000 migrantes desde Marruecos, que deja, además, un saldo de 43 muertos.