
Agónica reforma fiscal hasta altas horas de la noche en una sesión bronca que coloca al Gobierno de Pedro Sánchez al filo de un susto.
La mayoría de la Comisión de Hacienda del Congreso se opuso a incluir el tributo a las entidades financieras en el articulado del proyecto de ley del tipo mínimo a multinacionales, aunque la decisión final la tomará el Pleno del jueves.
El Congreso de los Diputados anticipó su rechazo a los gravámenes a banca, diésel y a las Socimis, dejando muy tocado el cuerpo central del plan tributario de Hacienda, si bien el Ejecutivo podría conseguir salvar in extremis el tributo a las multinacionales a costa de mantener el impuesto a las energéticas un año más, hasta 2025, tal como le pedían ERC, EH Bildu y BNG, si bien este movimiento le puede costar el apoyo de Junts.
La mayoría de la Comisión de Hacienda del Congreso se manifestó este lunes en contra del impuesto a la banca en dos ocasiones (a la hora de incluirlo como transaccional al texto del proyecto de ley, y como enmienda particular). El rechazo se produjo ante el descontento de ERC y Bildu por la retirada inicial del impuesto a las energéticas que el Gobierno concedió a Junts y PNV, lo que provocó que voten en contra del tributo bancario -inusualmente alineados con PP y Vox- para forzar la renegociación del paquete fiscal.
La sesión puso de relieve la división reinante entre los tradicionales socios parlamentarios del Gobierno y la debilidad en que lo sitúa su minoría parlamentaria. El Ejecutivo se aboca a una débil reforma fiscal que tenía doblemente comprometida con la Unión Europea, de un lado en el Plan de Recuperación para acceder a los 7.200 millones de euros del quinto desembolso de ayudas Next Generation, y de otro en el Plan Fiscal Estructural de reequilibrio de las cuentas públicas, que prometía elevar estructuralmente los ingresos en 4.500 millones desde 2025.
La votación de este lunes también coloca al Parlamento en contra de algunas de las cesiones que el ala socialista del Gobierno había hecho a la de Sumar en su acuerdo tributario, como es el caso de la supresión del régimen fiscal especial de las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria (Socimis), el fin de la exención tributaria sobre las primas de seguros sanitarios, o la creación de un tributo al lujo.
En paralelo, la mayoría parlamentaria aceptó la propuesta de rebaja del Impuesto de Sociedades para cooperativas y empresas que facturan menos de un millón de euros, así como una mejora de la tributación para las actividades artísticas, o la bonificación de cuotas a la Seguridad Social para los clubes y asociaciones deportivas sin ánimo de lucro.
Además, los grupos secundaron mayoritariamente la propuesta de Sumar de incrementar el tipo marginal del IRPF sobre los rendimientos del ahorro en dos puntos, hasta el 30%, a partir de los 300.000 euros.
El Congreso también dio su apoyo al nuevo impuesto sobre el tabaco líquido y a las alzas fiscales sobre el tradicional que ha impulsado el Gobierno para desincentivar el hábito de fumar y vapear.
El resultado supone un fuerte revés para la gobernabilidad, pues da cuenta de las crecientes dificultades del Gobierno para aprobar nuevas normas y cumplir sus compromisos con la UE, cuando afronta el reto de impulsar nueva senda fiscal y un primer proyecto presupuestario que amarre la legislatura.
























