Buques de carga en una navegación por el océano Atlántico.

Irán está dispuesta a sufragar sus depauperadas arcas por la guerra. El Gobierno persa ha avisado a Estados Unidos e Israel que convertirá su territorio en una nueva «Galípoli» (batalla que perdió Inglaterra contra Turquía) si introducen tropas anfibias terrestre, tal y como ha insinuado el primer ministro hebreo Netanyahu.

Pero lo que ha sorprendido a los mercados (el petróleo cerró a 106 euros) es la intención de Teherán de cobrar a los barcos por atravesar sin contratiempos el Estrecho de Ormuz, uno de los cuellos de botellas para el tránsito de petróleo y gas hacia mercados como China.

La jornada, además, amaneció con el temor a un ataque con drones por Irán sobre las bases militares de Washington en la que residen los mandatarios americanos Marco Rubio (secretario de Estado) y Pet Hegshet (secretario de guerra), una amenaza que encendió las alarmas en Estados Unidos.

Por otro lado, Donald Trump pide crédito al Gobierno para costear la guerra en torno a 200.000 millones de dólares, lo que da pie a plantear que la guerra tendrá una duración media de meses.