Francia sangra en sus calles con una nueva jornada de protestas y manifestaciones con cientos de detenidos en los enfrentamientos con la policía.
Los colectivos, como los estudiantes y algunos líderes del antiguo movimiento de los ‘chalecos amarillos’, han derivado en en acciones violentas. El Ministerio del Interior ha contabilizado «unas 500 acciones» y «más de 90 manifestaciones» en todo el país donde esperaba varias decenas de millas de personas, sobre todo en París. Los heridos también se cuentan por decenas.
Tras semanas de unas protestas estudiantiles que se han venido repitiendo, el país afronta una jornada clave para medir el malestar social en el convulso final de la presidencia de Emmanuel Macron. A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado titulado «Amarillos y Jóvenes» exhorta a protestar junto al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, y otros colectivos.
Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se preveían cerca de 1.500 acciones. Más allá de marchas en los centros urbanos y de concentraciones en rotondas, símbolos de los chalecos amarillos, se planeaban bloqueos en estaciones, puentes, pesas, gasolineras… París, Lyon y Marsella han sido las ciudades más violentadas. En la ciudad lionesa, por ejemplo, los saqueos afectaron a la conocida oficina de turismo, ubicada en la plaza de Bellcour, que fue completamente destruida.
En la capital, la policía controlaba lugares estratégicos como las estaciones de tren o la turística avenida de los Campos Elíseos, pero los choques se agudizaron en la otra punta de la ciudad, hacia el Norte, en la histórica plaza de la República.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió de que las fuerzas de seguridad usan granadas aturdidoras para los disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.
La fecha se había elegido inicialmente para protestar por el aumento del precio de los carburantes y recibió el respaldo de ciertos líderes de los ‘chalecos amarillos’, un movimiento que sacudió Francia en 2018 y 2019 precisamente contra un aumento de los impuestos sobre los combustibles. Pero sobre todo a eso se ha venido a añadir la movilización de los estudiantes de los liceos, que han protagonizado protestas y manifestaciones en las últimas semanas por toda Francia para reclamar mejores condiciones de educación.
El llamado a acciones a través de las redes sociales, en su mayoría sin notificar a las autoridades, vuelve incierto el alcance de las protestas, que coincide con el primer día de las dos semanas de vacaciones escolares de otoño. Las autoridades prevén alrededor de 200.000 manifestantes, de los cuales 40.000 en París, aunque la semana pasada se llegaron a contabilizar más de 250.000 manifestantes en todo el país, más de 50.000 en la capital. El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó la célula de crisis del gobierno para monitorear la situación.

























