Irene Montero, en el centro de la elipse formada por los simpatizantes de Podemos en LPGC en 2019. (Foto Youtube Podemos).

Podemos y Frente Amplio fracansan, hiriendo de muerte la unidad a la izquierda del PSOE.

Madrid, principal punto de referencia, queda sin acuerdo. Irene Montero concurre con una lista y Emilio Delgado con otra. La alianza sólo prospera en Valencia y Canarias; en el resto de provincias no hubo arreglo posible.

La situación resume el fracaso de unas conversaciones que comenzaron con el propósito de reconstruir al progresismo y han terminado convertidas en una negociación provincia por provincia. A pocas horas de que venza el plazo para registrar coaliciones, este viernes a medianoche, las direcciones de los partidos se resignaban a una solución de mínimos. No habrá una candidatura estatal común, pero sí acuerdos territoriales para evitar, donde todavía sea posible, que la fragmentación termine costándoles escaños.

Sobre el papel, el Frente Amplio apuró hasta el último momento las negociaciones y remitió a Podemos una nueva propuesta pasadas las nueve y media de la noche de este viernes. El documento recogía seis puntos, aunque apenas introducía novedades: ofrecía puestos de salida en Madrid y Cataluña, que Podemos ya tenía garantizados, su incorporación con plenos derechos a las candidaturas y un reparto equitativo de los recursos, dos cuestiones que se daban por descontadas. La oferta incluía también una portavocía del futuro grupo parlamentario, pero llegaba sin apenas posibilidades de prosperar.

Para aceptarla, Podemos habría tenido que romper su acuerdo con ERC, ya registrado ante el Ministerio del Interior, a poco más de una hora de que venciera el plazo legal. La propuesta tenía, por tanto, más recorrido como argumento político que como solución negociadora: permitía al Frente Amplio presentar un último esfuerzo por la unidad y preparar su relato sobre las responsabilidades del fracaso.

Podemos respondió a las once de la noche con una contrapropuesta que asumía que era imposible llegar a un acuerdo en Madrid y Cataluña, pero planteaba dejar esas dos circunscripciones al margen para evitar que el desacuerdo arrastrase al resto de España. La formación de Irene Montero rechazó expresamente romper su alianza con ERC y Gabriel Rufián y propuso desbloquear las negociaciones territoriales que, según denunciaba, estaban paralizadas por la dirección del Frente Amplio