
Los responsables petroleros de Arabia Saudí están trabajando frenéticamente para prever hasta qué punto podrían subir los precios del petróleo si la guerra con Irán y la consiguiente interrupción del suministro energético no terminan pronto, y lo que están viendo no les gusta, informa The Wall Street Journal.
Según varios funcionarios petroleros del mayor productor del Golfo, el escenario más probable es que los precios se disparen por encima de los 180 dólares por barril si las interrupciones persisten hasta finales de abril.
Por otro lado, Teherán advierte de «represalias sin contención» contra los países de Oriente Próximo que dan soporte a la ofensiva de EEUU e Israel. Catar ya reclama a EEUU poner fin a la guerra de forma «inmediata».
Los precios de la energía se volvieron a disparar tras los ataques de Irán contra las instalaciones clave en la región, en represalia por el bombardeo contra su principal planta de gas el miércoles, si bien el petróleo acabó la sesión contenido después de las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablando del próximo final de la guerra.
Con ello, los precios del gas escalaron un 12% y ya duplican las cifras previas al estallido del conflicto, mientras que el petróleo llegó a subir más del 10% intradía pero cerró la sesión a la baja. Además, el hecho de que la guerra se enquiste y ya esté dejando cicatrices duraderas en las infraestructuras energéticas eleva la alerta sobre la posibilidad de un fuerte impacto en el comercio y la economía mundiales, tal como alertó ayer la Organización Mundial del Comercio (ver información adjunta).
Catar, el principal vendedor mundial de gas natural licuado, informó de que los ataques con misiles iraníes durante la madrugada habían dañado la terminal de exportación de Ras Laffan, causando «extensos» daños en las instalaciones, donde la producción ya se había detenido días atrás tras ataques anteriores y la dificultad para dar salida al gas a través del estrecho de Ormuz. Con ello, el nuevo ataque no afecta a la producción actual, pero sí podría agravar el retraso en la capacidad de Catar para llevar suministros al mercado incluso después de que termine la guerra, una vez que el paso se vuelva a abrir.
























