La 34ª Temporada de Zarzuela de Canarias vuelve a reivindicar la vigencia de un género que forma parte esencial de la historia musical y escénica española con una programación que reúne dos grandes títulos del repertorio y una gala dedicada al protagonismo coral. La tabernera del puerto, Los Gavilanes y la Gala Lírica. Coros de Zarzuela articulan entre septiembre y octubre una edición que recorrerá algunos de los grandes temas de la zarzuela, el amor, los conflictos sociales, el peso de las convenciones o la vida colectiva y que, al mismo tiempo, quiere acercar este patrimonio musical a nuevas generaciones de espectadores. Una tradición que nació en el siglo XVII, que llegó a convertirse en un auténtico espectáculo de masas y cuyas melodías y personajes terminaron formando parte del imaginario colectivo. En 2024, además, la zarzuela fue declarada por el Gobierno de España Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, reconociendo oficialmente su valor como expresión viva de la cultura española. Sin embargo, este género no está pasando su mejor momento en Canarias.
La presidenta de Amigos Canarios de la Zarzuela, Argelia Camino, abrió la presentación reivindicando el trabajo desarrollado por la Asociación pese a sus limitados recursos. Recordó especialmente la nominación obtenida en 2025 a los Premios Talía con El dúo de la africana y aseguró que “si esta asociación tuviera dinero, haríamos cosas increíbles”. Camino reconoció, no obstante, las dificultades económicas de esta edición ante el incremento de los costes de transporte, materiales, hoteles y cachés. “Siempre nos vemos negros para sacarlo adelante; este año son negros azabache”, afirmó, antes de insistir en que la venta de entradas resulta esencial para mantener la actividad y garantizar la calidad de las producciones.
El director general de la Fundación Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria, Zoilo Alemán, defendió la importancia del género y su estrecha relación con el Teatro Pérez Galdós. “La zarzuela ha sido conocida como género chico, pero de chico no tiene nada por su música, por su historia y por su capacidad de conectar con el público”, señaló. Por su parte, el gerente del Teatro Cuyás, Manuel Pineda, destacó la colaboración entre instituciones y reconoció especialmente el trabajo altruista de quienes sostienen Amigos Canarios de la Zarzuela. “Hacen un esfuerzo ingente por mantenerla viva y de manera totalmente altruista”, subrayó. La subdelegada del Gobierno en Las Palmas, María Teresa Mayans Vázquez, felicitó igualmente a la Asociación “por su tesón, su cariño y su trabajo, que es admirable y elogiable”. Mayans reconoció que sería necesario incrementar el respaldo económico y explicó que la aportación estatal de esta edición asciende a 19.000 euros, una cantidad que calificó de “insuficiente”.
El director de escena de La tabernera del puerto, Federico Figueroa, puso en valor el trabajo de una Asociación que lleva 34 años defendiendo el género y destacó la calidad de una obra “donde música y libreto van de la mano”. Las limitaciones presupuestarias han llevado a reutilizar elementos escenográficos, algo que Figueroa ha integrado en su propuesta artística. El director defendió además que “la zarzuela tiene que ir a cualquier teatro y a cualquier formato y debe encontrar su sitio”. La soprano Ruth Terán, intérprete en La tabernera del puerto y Los Gavilanes señaló como uno de los principales retos conseguir que las nuevas generaciones se acerquen al género. “Lo que nos encantaría es que la gente joven venga al teatro para que este género no muera”, afirmó. El barítono Emmanuel Franco, que debuta tanto en Las Palmas de Gran Canaria como en el Teatro Pérez Galdós, incidió en la excelente acogida que encuentra la zarzuela fuera de España. “En Viena, Berlín, Basilea o Cracovia no es una ovación normal, es histeria pasional; es amor y entrega al género de la zarzuela”, aseguró.
























