Petróleo en tierra en un pozo de Arabia.

Con el barril de Brent encaramado en los 107 dólares, Riad cierra el oleoducto Este-Oeste que evita el estrecho de Ormuz tras los ataques de Irán. El Ministerio de Energía saudita lo clausura de forma «preventiva». Situado en las regiones de Riad y Medina, transporta aproximadamente siete millones de barriles de crudo por día. Los analistas temen un alza en el corto y medio plazo de la inflación.

El ministerio señaló en un comunicado que el oleoducto, principal ruta de suministro a los mercados globales en el actual contexto de tensiones en el estrecho de Ormuz, fue «objeto de múltiples ataque», por lo que «fue cerrado como medida de precaución».

Según la cancillería de Arabia Saudita, los drones que atacaron el oleoducto fueron lanzados desde Irak por grupos proiraníes, por lo que el departamento de Exteriores saudita condenó el ataque y aclaró que, tras la solicitud del primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, «de dar una oportunidad al Gobierno de Irak para adoptar las medidas necesarias destinadas a impedir los ataques lanzados desde territorio iraquí contra el reino y los países vecinos, Arabia Saudita ha optado por no responder en esta fase».

No obstante, Riad reafirmó que «se reserva el derecho de adoptar todas las medidas necesarias para proteger su soberanía, seguridad, instalaciones, ciudadanos y residentes».

El Gobierno iraquí condenó los ataques y valoró «la postura del reino y su respuesta positiva a los esfuerzos de Irak por contener la situación», según informó la agencia de noticias oficial iraquí INA. Asimismo, añadió que Al Zaidi «ha ordenado una investigación urgente sobre las circunstancias de los ataques y las partes responsables de los mismos, instruyendo que se emprendan acciones legales contra cualquier persona cuya participación quede demostrada».

El oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, también llamado Petroline, es una infraestructura estratégica que cruza el país desde los campos petroleros del este, en el golfo Pérsico, hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Tiene una longitud de unos 1.200 kilómetros y una capacidad máxima de 7 millones de barriles diarios.

Su importancia radica en que permite exportar crudo evitando el estrecho de Ormuz, lo que llevó a Arabia Saudita a aumentar su uso para desviar exportaciones hacia Yanbu y mitigar el impacto del bloqueo y las restricciones en la vía marítima. No obstante, el oleoducto Este-Oeste también sufrió amenazas y ataques reivindicados en los últimos meses.

A finales de julio, los hutíes afirmaron haber atacado con drones «varios objetivos y puntos sensibles» relacionados con el suministro y transporte de petróleo desde el este de Arabia Saudita hasta Yanbu, es decir, la ruta asociada al oleoducto.