Rocío Monasterio, en campaña electoral.

Vox patina en la campaña electoral de Madrid con un error garrafal de su candidata, Rocío Monasterio, al cuestionar la amenaza de muerte (un sobre con balas) sufrida por el ministro de Justicia, Fernando Grande-Marlaska, y el dirigente de Unidas Podemos, Pablo Iglesias.

La aspirante del PP, Isabel García Ayuso, que sí mostró en público su rechazo a cualquier tipo de violencia, se ausentó del debate de la Cadena Ser porque coincidía con un acto de los Reyes.

Pero de buena se libró Ayuso porque Monasterio llegó a la radio con la faltriquera bien dispuesta, al dudar de la veracidad de la amenaza.

Antes del inicio del debate, con los micrófonos abiertos, Pablo Iglesias pidió a Monasterio que se retractara so pena de irse. La mandataria de Vox (esposa del diputado Espinosa de los Monteros), lejos de amilanarse, retó a Iglesias y éste abandonó el programa. Una hora más tarde, la Ser  lo suspendió después que Ángel Gabilondo y Mónica García decidieran también irse.

TVE canceló el debate programado para el día 29 y, en la práctica, los cabezas de lista no tendrán más oportunidades de medirse ante el electorado.

La violencia, en todas sus expresiones, es una amenaza para el Estado de Derecho y la Democracia y, como tal, debe ser tomada en serio y Vox no ha respetado ese principio ejemplar.