
El PSOE convocó una reunión no agendada de su Ejecutiva en un intento de mostrar normalidad ante las pésimas encuestas que se han ido publicando sobre los resultados de las elecciones autonómicas en Andalucía.
Al encuentro, en Madrid (Ferraz) no asistieron ni Pedro Sánchez ni María Jesús Montero. Presidió el acto la secretaria de Organización, Rebeca Torró, que había sustituido en su día a Santos Cerdán y éste a José Luis Ábalos, ambos procesados por corrupción.
Todas las fuentes consultadas insisten en que el partido está en alerta máxima ante el posible nuevo batacazo electoral que puede sufrir el próximo domingo en Andalucía. En estos momentos, el único objetivo razonable es no quedar por debajo de los 30 escaños obtenidos por Juan Espadas en 2022, el peor en la historia de los socialistas. Pero las encuestas indican que Montero se quedará por debajo de esa cota.
Lo más probable es que Montero dimita en el Parlamento andaluz (si pierde por goleada) para mantener el escaño en el Congreso de los Diputados, del que ha preferido no cesar en sus funciones tras dejar el Ministerio de Hacienda.


























