Úrsula Von der Leyen.

Los líderes europeos proponen una unión a dos velocidades como la forma más rápida de salir del estancamiento político en el que se encuentran las reformas económicas necesarias para relanzar la economía europea, mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, fijó el verano como fecha límite para alcanzar un amplio acuerdo.

No es la primera vez que se surge este debate discriminatorio entre pobres y ricos, entre pudientes y precarios. Los partidos de izquierda rechazan cualquier acto de deslocalización de los esfuerzos recaudatorios entre Estados miembros.

«Lo que hemos decidido hoy es que de aquí a junio tendremos que ultimar la agenda», dijo Macron al salir del castillo. «Si en junio no tenemos perspectivas concretas y avances concretos, seguiremos con la cooperación reforzada».

Aunque la UE se construye sobre el consenso a 27, las frustraciones por el ritmo de las reformas provocaron llamamientos a trabajar en grupos más pequeños de países en lo que supondría un giro en la política europea, favoreciendo la acción y la rapidez frente a la unanimidad.

La llamada cooperación reforzada es una disposición legal de los Tratados de la UE que permite a un mínimo de nueve países unir fuerzas y avanzar en iniciativas por su cuenta. Saltó a la palestra en diciembre, después de que los líderes de la UE activaran el mecanismo para conceder unpréstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania sin contar con Hungría, Eslovaquia y la República Checa.