Lamine, con la camiseta española.

Ernesto Lazzatti primero y luego, Diego Armando Maradona… Ambos argentinos salieron del Boca Juniors, como mismo lo hizo Lamine Yamal de las divisiones juveniles del Barça, debutando al tiempo que hacía historia en calidad del jugador más joven de la selección absoluta de España.

Y marcó un gol en ese debut, prestando asistencia para otro (a punto de cumplir los 17 entonces). Además, acaba de convertirse en uno de los jugadores más jóvenes en marcar en un Mundial de fútbol.

Pero decididamente, a punto de cumplirse el siglo de quien recibiera primero tal apodo (Lazzatti), y casi medio de las diabluras de verdadera magia en las botas de Maradona bailando sobre el césped… Está en la cancha del fútbol mundial, Lamine Yamal, el nuevo ‘Pibe de Oro’. Indiscutiblemente. Aún frente a Messi.

Hay un relevo generacional y creo que hasta el argentino Leo Messi lo sabe. Pero, además de ese relevo, es la hora de África y de ese mundo sin fronteras. De madre guineana y padre marroquí, criado en Mataró, Lamine es el ejemplo de cómo los sueños se cumplen. Y de cómo hay un solo camino, hacia adelante.

Sus padres lo supieron bien, que cuando escapas del miedo dejando toda una vida atrás, la huida es siempre hacia adelante. No hay marcha atrás. Igual que los de Nico Williams, cuya madre caminó descalza hasta llegar al mar.

Del mismo modo que el padre de Lamine, ambos llegaron a las costas españolas desde Marruecos. Fruto de esa migración irregular que tanto escuece a algunos.

Sin embargo, desde la Eurocopa de hace dos años, todos jalean sus nombres (jaleamos). Porque la auténtica portería que han superado con sus goles es la de la intolerancia, perforando la red de su ceguera y rebasando el larguero de de su odio. (Como mismo dijera ya desde esta tribuna en espiral).

Pareciera que de toda esa furiosa corriente de agua de las mareas en las que muchos se juegan la vida en un sola tirada, naciera las sonrisas de Nico y Lamine como símbolo de la vida misma; ésa por la que pedía hasta el propio Papa León XIV en su visita, hace nada.

Son los sueños de ellos mismos y los de sus padres en estas orillas de vida. Y los de tantos otros, antes que ellos, y los que vendrán detrás. Porque la vida, ya se sabe, es movimiento…

Decía Séneca que «Doloroso es que comencemos a vivir cuando morimos«. Pero no intentarlo lo es aún más. Son sal de la vida y Lamine cumplió 19, como el número de su camiseta en el transcurso de este Mundial… Así que la sincronicidad señala a Lamine Yamal como verdadera ‘flor de sal’, puro y tradicional sin olvidar sus raíces. Y nuevo ‘Pibe de Oro’.