
León XIV cumple con el llanto migratorio de su antecesor, Francisco, en el puerto de Arguineguín, en Mogán, santo y seña de algunas de las estampas más dramáticas procedentes de África Atlántica. Pedro Sánchez y Fernando Clavijo encabezan la delegación institucional junto a la alcaldesa sureña, Onalia Bueno.
Aunque las cifras del flujo migratorio hacia Canarias han bajado un 71% como consecuencia de la inversión millonaria de la Unión Europea en países limítrofes, como Marruecos, Marruecos, Senegal, Gambia y Conakry, a través de políticas de control y prevención con los gobiernos locales, el fenómeno «sigue muy vivo». «Se trata de un paréntesis que se mueve a ralentí. Sabemos que volverá a recrudecerse. Estamos ante gobiernos débiles en el área subsahariana que son los principales emisores de pobreza, carencias y guerras soterradas en el tiempo en Malí, Níger o Burkina Fasso», según fuentes del Gobierno de Canarias.
Francisco quiso viajar a las Islas un año antes de su fallecimiento, después de que el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez, se lo proyectara con la entrega de un informe migratorio en mano, durante una audiencia en la plaza de San Pedro. En enero de 2024, Fernando Clavijo, presidente autonómico, lo invitó en persona a visitar las Islas. En el encuentro en el Vaticano, Clavijo viajó con los dos obispos (José Mazuelos y Cristóbal Déniz) y al menos tres miembros del Consejo de Gobierno (dos consejeras y el vicepresidente).
De aquella comitiva salió el compromiso de Francisco para desplazarse a las Islas en una escala de un desplazamiento mayor hasta Suramérica. Un año más tarde, el Pontífice argentino era ingresado con pronóstico reservado. En abril moriría el Lunes de Pascua como símbolo de su legado. En mayo salió elegido Prevost, asumiendo desde el inicio petrino seguir la estela del padre Bergoglio.
Vatican News cuenta, en su periódico digital, que el Papa León se desplaza «de forma prioritaria» hasta el puerto de Arguineguín para «mantener un encuentro directo con las realidades del fenómeno migratorio y las estructuras de acogida locales», en un acto «concebido de manera íntima y recogida, que se erige ya como el momento más emotivo y trascendental de toda la visita».
La organización ha confirmado que el encuentro en Arguineguín tendrá un marcado carácter ecuménico. Diferentes confesiones y religiones han sido invitadas y participarán activamente en el acto. Incluso personas no cristianas y de fe musulmana se han inscrito voluntariamente (unas mil) para asistir a la posterior Santa Misa en el estadio, atraídas por el carácter universal del mensaje del Santo Padre: «Caminar haciendo el bien, apoyar al vulnerable y atender las necesidades del prójimo».
Esta apertura refleja la realidad cotidiana de la isla grancanaria, donde la población migrante que llega a las costas ya forma parte activa del tejido social: «integrados en el ámbito empresarial, en colegios y en universidades como un canario más», explica el rotativo romano.
La visita también sitúa el foco sobre la responsabilidad política y el tejido institucional de las islas. A día de hoy, Canarias «es vista como un ejemplo en el despliegue de sus organizaciones pastorales y eclesiales para la inserción de las personas migrantes». «Gran Canaria no solo figurará en la crónica global de la Iglesia contemporánea, sino que se convertirá en un altavoz mundial de hospitalidad, integración y fe en la frontera sur de Europa».

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