Maersk
Buque de Maersk, en una maniobra de carga, en Algeciras (Foografía José Sáez, bajo licencia Creative Commons).

Fletes marítimos subirán hasta un 80% por la guerra del Mar Rojo, un área que da acceso al Canal de Suez convertida en zona de ataque de terroristas contrarios a la guerra de Israel y Hamás que ha dado lugar a que los armadores pospongan sus rutas para los primeros meses de 2024.

Las navieras disparan el transporte de mercancías amparadas en un sobrecoste del combustible y la logística. Los operadores tradicionales canarias tachan la subida de «falacia»

Fuentes portuarias consultadas por este periódico reiteran que «para nada» se justifica un incremento de esa naturaleza al abrigo de la coyuntura bélica. «Poco tiene que ver el coste de las mercancías desde Extremo Oriente hasta cualquiera de los puertos mediterráneos o canarios, e incluso en África Atlántica. Cualquier crisis sirva a las navieras par fijar subidas unilaterales y extremas de precios«.

Consignatarias, transitarios y estibadoras ya están alertando a toda la cadena de valor de la que se viene encima. Algunas firmas manufactureras e industriales tienen prefijado un escandallo de precios desde antes de Navidad, a medida que Hamás se negaba a negociar una paz con Israel con mediación de Naciones Unidas. «El impacto sobre la cesta de la compra va a ser más perjudicial del vaticinado por la Admininistración».

«Estamos ante una guerra pero se trata de episodios coyunturales limitados en el tiempo, de manera que la inseguridad de tránsito por el Mar Rojo hacia Suez no puede convertirse en una estrategia de presión comercial hacia todo el mercado de abasto internacional», explican desde el Puerto de La Luz.

Maersk (tras absorber Sealand), MSC y CMA, las tres campeonas mundiales, se retiraron de la zona de guarra modificando las rutas del transporte mundial.

Los contenedores han pasado de unos 300 dólares a 530 dólares desde China a la España peninsular, lo que supone una subida del 80%, «inasumible sin medidas compensatorias para un mercado que importa casi todo como el canario», según portavoces empresariales.

Operadores tradicionales que rogaron la discreción recuerdan que el aumento «es tan desmesurado» que no se explica ni por las oscilaciones del combustible ni por el reajuste de la intensidad del transporte por evitar el Canal de Suez.

Un portacontenedor de nueva generación consume unas 400 toneladas diarias de combustible, pero teniendo en cuenta que las grandes navieras compran en subastas a largo plazo, los costes reales son casi idénticos al millón de dólares que le sale a barco la tarifa por atravesar el Canal egipcio.

Los portavoces canarios tampoco se tragan los contratiempos de la logística como derivada de la guerra, sobre todo, a través Suráfrica, cuyo tránsito solo aumenta una semana. «La distribución marítima cuenta con herramientas como los feeders para aliviar los movimientos de los grandes buques. Es una falacia».

Ante la posibilidad de que las navieras estén incurriendo en un posible sistema de cártel, un empresario con años de experiencia argumenta: «Me pregunto por qué la Organización Mundial de Comercio no se atreve a emitir un comunicado de protesta o de denuncia».