Iglesia Católica en Las Palmas nombra a un nacionalista delegado episcopal de Migraciones de la Diócesis de Canarias, en plena crisis ceutí.
Antonio Gil, ex funcionario de la Comunidad autónoma y economista de profesión (está jubilado), se hace cargo de la coordinación migratoria del Obispado, uno de los contenciosos más importantes de la sociedad canaria desde el arribo de pateras a mediados de los noventa.
Gil ha pertenecido a la disciplina de Nueva Canarias (NC) como uno de sus dirigentes más destacados. Ocupó la dirección de la Instituto Nacional de Empleo en Las Palmas (hoy, Sepes), y a punto estuvo de presidir la Autoridad Portuaria de Las Palmas antes de la ruptura nacionalista con Coalición Canaria.
En los últimos años, Gil se ha apartado de la política de primera línea para continuar con su actividad con bajo perfil mediático.
Gil suple en el cargo al sacerdote Víctor Domínguez (ha sido párroco en San Lorenzo y Tenoya), con el propósito de proyectar un mensaje migratorio más institucional en la medida que se trata de un laico que cuenta con la confianza del obispo, José Mazuelos.
El prelado andaluz ha volcado parte de su mensaje pastoral en la problemática migratoria, tal y como expuso en su intervención durante las fiestas del Pino, en Teror, con alusiones directa a la clase política para que no mediaticen la crisis con fines electorales.

























