Alemania avisa con cambiar el rumbo político de Europa en unas elecciones decisivas desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.
El epicentro de ese paradigma ideológico se encuentra en el partido Alternativa para Alemania (AfD), cuyo programa ideológico promete un giro institucional sin precedentes si llega al Gobierno en Sajonia-Anhalt.
AfD aspira a gobernar en solitario y a que su principal candidato, Ulrich Siegmund, se convierta en el próximo jefe de Gobierno de ese estado federado.
El compromiso con los electores no ha descansado desde el arranque de campaña:»¡Deportaciones desde el minuto uno!» como principal promesa, o sea, expulsar a tantos inmigrantes ilegales como «sea posible», señala el programa electoral.
En materia de asilo, el partido anuncia un endurecimiento de las medidas en todos los ámbitos: pretende recurrir en mayor medida a la detención previa a la deportación, exige que los solicitantes de asilo estén obligados a trabajar y quiere eliminar todos los fondos destinados a la integración de los migrantes.
AfD califica de «industria del asilo» las ofertas de asistencia financiadas por el Estado. Además, quiere excluir de las clases escolares regulares a los niños y adolescentes que no tengan un derecho de residencia permanente en Alemania. Para coordinar la política de asilo del estado federado, el Gobierno regional contaría con una «unidad de remigración».
Sin embargo, es controvertido hasta qué punto un Gobierno regional de AfD podría implementar estas medidas. La creación de clases especiales para refugiados, por ejemplo, podría vulnerar normas del derecho internacional y europeo. Y la decisión sobre quién puede ser deportado y quién no, es competencia del Gobierno federal, no de un estado federado.
AfD rechaza la inmigración hacia Alemania. En su programa de Gobierno exige un «giro de 180 grados en la política migratoria». Su objetivo declarado es, por tanto, reducir el número de inmigrantes en Sajonia-Anhalt. Sin embargo, la región sufre desde hace años una grave escasez de mano de obra cualificada, especialmente en la atención de enfermos y adultos mayores.
AfD pretende combatir esa escasez mediante el regreso de trabajadores cualificados alemanes que emigraron. Para ello, quiere poner en marcha un «programa de retorno». Entre los incentivos previstos figuran una denominada «prima de retorno», ayuda para encontrar vivienda y apoyo en la búsqueda de plazas en guarderías, todo ello destinado a familias que regresen del extranjero a Sajonia-Anhalt. No está claro con cuántos retornados calcula AfD ni cuánto dinero prevé destinar al programa.
Los 16 estados federados alemanes apenas tienen competencias en materia de política exterior y de seguridad. Sin embargo, pueden influir en los debates políticos. Y, en ese sentido, un eventual jefe de Gobierno regional de AfD tendría un peso político considerablemente mayor.
Con respecto a Rusia, AfD reclama en su programa electoral un acercamiento y el fin de las sanciones contra ese país. Desde el comienzo de la guerra de agresión rusa contra Ucrania, en 2022, Alemania ha suspendido en gran medida las importaciones de petróleo.
La exigencia de poner fin a las sanciones tiene principalmente un carácter simbólico, ya que el estado federado está sujeto a ellas. Sin embargo, un jefe de Gobierno regional de AfD podría marcar un nuevo tono en el Bundesrat, la influyente cámara de representación de los estados federados.
AfD también quiere ampliar la enseñanza del ruso en las escuelas y, para ello, contratar específicamente a hablantes nativos de esa lengua.
Frente a Ucrania, en cambio, AfD endurece el tono: exige una «ofensiva de retorno» para los refugiados ucranianos. Sin embargo, un Gobierno regional no puede decidir sobre la deportación concreta de ciudadanos ucranianos de Alemania, ya que esa cuestión es competencia de la política federal.
Especialmente controvertida es la propuesta de AfD de crear una especie de policía auxiliar. Según afirma el partido en su programa de Gobierno para Sajonia-Anhalt, la policía regular está «desbordada» por la tarea de garantizar la seguridad. «Por eso, crearemos, como tercer pilar de la arquitectura de seguridad a nivel local, una patrulla ciudadana voluntaria».

























