Puerto de Granadilla, en una infografía en 2022.

Canarias impulsará la distribución de gas en Granadilla, al Sur de Tenerife, motivado por la grave crisis de Irán y su influencia en el alza del precio en los combustibles, un factor que está pasando factura a la competitividad de la economía isleña.

La tensión en los mercados internacionales es de tal nivel, con el barril de crudo en 90 dólares, que Ejecutivo autonómico ha acelerado la búsqueda de «todas las alternativa posibles», según fuentes institucionales consultadas por este periódico, con el fin de no depender exclusivamente de la importación de los derivados del crudo.

En las últimas semanas, la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, presidida por Pedro Suárez (PP), ha tanteado a la gallega Reganosa, coparticipada por la argelina Sonatrach (socia de Naturgy), para evaluar la implantación de almacenamiento y reservas de Gas Natural Licuado (GNL) ante la subida de los carburantes.

Este lunes, el gabinete de Fernando Clavijo (CC), lleva a Consejo de Gobierno un crédito extraordinario superior a los 3 millones de euros para financiar los gastos extraordinarios en la bonificación al transporte terrestre de mercancias. En el orden del día del Consejo aparece la partida, referenciada como «sobrecoste combustible Oriente Medio», lo que prueba la precariedad de las expectativas del Archipiélago en el suministro internacional de energía.

A pesar del fracaso político en la ubicación del gas en las Islas, tanto en Gran Canaria como en Tenerife, el Gobierno se ve obligado a dar un paso al frente a ocho meses de las elecciones locales.

Reganosa, en concreto, es una de las compañías de gas más estables de España. Con sede en El Ferrol y presencia en Ghana, Malta o Kuwait, el grupo lo lidera la familia Tojeiro junto a la Xunta (con casi un 30%) y la argelina Sonatrach, estrecha colaboradora de Criteria Caixa en Naturgy.

El Gobierno canario trató primero de recuperar la confianza de la estatal española Enagás, pero ha sido la Autoridad Portuaria de Tenerife la que ha dado confianza a la gasística nacional (propiedad del Estado) ante la controversia de Canarias con el Ejecutivo de Pedro Sánchez en la gestión de varios contenciosos, como la migración o la financiación regional.

Al equipo de Clavijo no le ha importado, tampoco, dejar atrás cualquier riesgo de pleito insular derivado de «supuestas preferencias» hacia Granadilla en detrimento del Puerto de La Luz. «Estamos en un escenario geopolítico muy complejo que obliga a tomar decisiones», sobre todo, en materia energértica que «haga competitivos y eficientes a nuestro ramo empresarial». La reconversión industrial de Vidrieras Canarias, por ejemplo, tal y como adelantó Espiral21, está motivada por el alza de los fletes hasta en un 40%.

En resumidas cuentas, Granadilla camina «hacia un nuevo horizonte» con la llegada del gas. La asignación de mayor potencia a las Islas (700 megavatios extras), por el Ministerio para la Transición Ecológica, en el concurso extraordinario hasta 2031, abrió la puerta a una central eléctrica proyectada por la mallorquina Sampol, cuya fuente de alimentación será el gas y no fuel-oil como le ocurre a Endesa.

En el caso de Canarias, el Ministerio propició la entrada de nuevos grupos para renovar el parque de generación al penalizar la participación de grupos con más de 40 años de antigüedad en 2031 (el caso Endesa, controlada por el Gobierno italiano a través de Enel), y se exigirá que las nuevas instalaciones puedan emplear un mínimo del 5% de combustible de origen renovable, «siempre que exista disponibilidad para ello», expresa el departamento de Sara Aagesen (PSOE).

Pedro Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife.

En paralelo, el Puerto de Tenerife trata de levantar una infraestructura de almacenamiento en coordinación con el Gobierno canario para «fortificar» las reservas de las Islas, de ahí los sondeos a Reganosa y Enagás.

Por lo tanto, Granadilla contaría con infraestructura suficiente para décadas, con la central de Sampol, los depósitos de Gas Natural Licuado y una posible regasificadora que cubra el huego regional de la extinta Gascan.

Ante la parálisis en Gran Canaria, Pedro Suárez ha reiterado el compromiso de su puerto con el GNL, destacando una diferencia técnica que, a ojos de la industria naval, es fundamental. Los astilleros canarios se suman a la iniciativa, ya que el diseño tinerfeño garantiza una «cero emisión al aire» gracias a la implementación de filtros avanzados.

Esta diferenciación técnica permite a Tenerife defender el GNL no como un objetivo final, sino como el «vector energético de transición» necesario. El GNL sigue siendo el combustible más viable para que los grandes buques de mercancías puedan cumplir con la estricta normativa de descarbonización europea (como la inminente inclusión del transporte marítimo en el ETS de la UE), mientras las tecnologías de metanol o amoníaco maduran.

«La emisión que se plantea en la planta de Tenerife es cero emisión al aire. Esto es clave para poder cumplir con la normativa europea que obliga a los buques a usar combustibles más limpios», subraya Suárez. El puerto tinerfeño, al planificar su emplazamiento en una zona industrial más despejada, evita el conflicto urbano que terminó por desplazar el proyecto grancanario que encabezó la empresa Totisa.

Como medida complementaria, el Puerto de Tenerife ha iniciado con éxito las operaciones de traslado de buques gaseros desde Huelva para dar servicio de combustible a los cruceros que lo demanden.