Matt Damon interpreta al personaje central de la película, Odiseo.

Si a Ulises le costó 10 años regresar a Itaca, quisiera saber por qué 172 minutos que te llevan de odisea por tierra y por mar desde Troya a otro mundo, se te hacen mucho…

Después de todo, el equipo al completo precisó de 91 días de rodaje y un recorrido por seis países… Grecia, Italia, Marruecos, Islandia, Escocia y Estados Unidos.

Una travesía hasta el mismo infierno en un barco de 35 metros de eslora y del que regresar solo, para aceptar que, tal y como le señala Atenea… Sólo cabe abandonar la lucha, renunciar al control y entregarse a la fe.

Un ejercicio de misticismo y crecimiento personal, de perdón a sí mismo y de amor a quienes le dañaron, para volver a la raíz. A Ítaca, al corazón de su vida.

Atenea será la voz de su conciencia al tiempo que el hilo que tira de su memoria, mientras Calipso lo mantiene en ese tiempo de espera, siempre necesario, para sanar el dolor con el olvido hasta estar preparado.

Odiseo come hasta entonces flores de loto, como si la belleza pudiera hacer olvidar realmente todo el horror. Porque cada caído en combate es hijo o hermano de alguien, padre o esposo de quien vendrá detrás. Siempre hay quien derrame lágrimas por el que deja la vida.

Anne Hathaway y Matt Damon repiten juntos con Christopher Nolan, como en ‘Interstellar’. Ella es Penélope que, pese aguantar el acoso de los pretendientes durante una década (haciendo y deshaciendo el trabajo de su telar, día y noche), acaba creyendo que la ausencia de evidencia confirma la evidencia de esa ausencia. Mientras que él es Odiseo (Ulises), quien confirma la evidencia de su ausencia con un viaje inolvidable, de peripecias que van más allá de la mitología y del tiempo mismo.

Telémaco es la presencia que confirma los dos lados del mismo espejo, el de ambos en el trono vacante. Testimonia ausencia y evidencia, manteniendo vivo el sueño y el recuerdo de su padre. Y con ello, la vida y la memoria que traerán de vuelta a casa a Odiseo.

Sabe que la búsqueda requiere siempre aventura, y esta nueva visión tan terrenal de Nolan, sobre la epopeya de todos los tiempos, te cala hasta el alma. Casi tanto como la tormenta que afronta la tripulación frente a la abrupta costa de las sirenas o el naufragio ante la isla de Calipso.