Fuerzas policiales con las tanquetas de agua se lanzan sobre los jóvenes, en el centro de Rabat.

Tres muertos en las revueltas sociales más críticas contra el rey marroquí Mohamed VI. Decenas de miles de jóvenes marroquíes protestan contra un régimen corrupto y los fastos del campeonato de fútbol: «No queremos Mundial, queremos sanidad». La reacción de las calles se produce semanas de la publicación en el diario francés Le Monde de una serie de reportajes que cuestionan el papel real, con títulos como ‘Mohamed VI, el monarca de las reformas inacabadas’.

Los tres fallecidos, junto a medio millar de heridos y detenidos, ocurrieron en el poblado de Laqliaa, en el sur de Marruecos, durante un intento de asalto a un puesto de la Gendarmería Real, en el marco de los disturbios que afectan a varias localidades del país en el quinto día de protestas juveniles.

Los efectivos de la Gendarmería habrían abierto fuego para repeler el ataque.

En los últimos días han resultado heridas en las protestas 354 personas, de las que 326 son agentes de seguridad, según el Ministerio del Interior marroquí.

Por su parte, el primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, se ha mostrado abierto al diálogo para frenar las protestas juveniles. «Reiteramos que el diálogo es el único camino para afrontar los diversos desafíos que afronta nuestro país». Además, ha asegurado que su Gobierno está «atendiendo las demandas expresadas» por estos movimientos de la generación Z.

La Fiscalía competente ha abierto una investigación sobre lo ocurrido para esclarecer las circunstancias de estos hechos, identificar a los implicados en estos sucesos y determinar las consecuencias legales de los mismos.

En este sentido, un responsable de la Presidencia de la Fiscalía marroquí ha advertido de que las fiscalías de los distintos tribunales del país actuarán con la máxima «firmeza» ante los actos de vandalismo, incendios y violencia con sanciones «ejemplares».

La misma fuente han indicado que estos actos pueden ser castigados con penas de hasta 20 años de prisión y en caso de agravantes, la pena puede llegar a la perpetuidad.

La generación Z sigue pisando las calles de Marruecos, reclamando mejoras y coreando al unísono «No queremos Mundial, queremos sanidad». Los jóvenes exigen al Gobierno reformas en sanidad y educación, oportunidades de trabajo y una mayor justicia social.

Las manifestaciones empezaron el sábado de manera pacífica en Rabat, la capital, pero tras tres días de silencio gubernamental, se volvieron violentas. La chispa que incendió a la Generación Z y la sacó a las calles Marruecos fue el fallecimiento de ocho mujeres embarazadas en tan solo un mes en el Hospital Hassan II de Agadir, en el sur del país.

Desde el principio, las autoridades prohibieron las movilizaciones pacíficas de Rabat y de otras grandes ciudades como Casablanca, Marrakech, Agadir o Tánger. La policía las reprimió con dureza y tras el prolongado silencio del Gobierno marroquí, los incidentes violentos comenzaron este martes y se prolongaron este miércoles.