
Thomas Cook ató a Canarias en la globalización financiera sin evaluar que, al tratarse de un archipiélago alejado del continente europeo sin alternativas de conectividad, sufriría más riesgos que otros destinos como Baleares o Antalya.
Mabrian Technologies monitorizó los flujos turísticos globales cruzando análisis de big data de múltiples fuentes para desagregar los efectos país por país y por destinos o aeropuertos.
Por países, España es el segundo más afectado por esta crisis con 1,23 millones de plazas canceladas, sólo por detrás del Reino Unido, con 4,31 millones. Les siguen Turquía (950.000), Grecia (610.000), Estados Unidos (330.000) y Túnez (170.000).
Por aeropuertos, excluyendo los de origen en el Reino Unido, los destinos españoles entre los 10 más perjudicados son los de Tenerife Sur, en tercera posición con 329.000 plazas perdidas; Lanzarote, en quinto puesto con 215.000; Palma de Mallorca, en sexto lugar con 212.000; y Fuerteventura, que cierra el ránking con 136.000 asientos.
El listado está encabezado por los aeropuertos turcos de Dalaman y Antalya, en Turquía, con 465.000 y 405.000 plazas canceladas, respectivamente; por delante de Hurghada (Egipto), con 225.000; Hamamet (Túnez), con 169.000; Orlando (Estados Unidos), con 158.000; y Zakinthos (Grecia), con 144.000 asientos.
Ni siquiera las 83.000 plazas anunciadas por Jet2 podrá sofocar el impacto que tendrá sobre la economía de Tenerife.
En Gran Canaria, con más dependencia de los mercados alemán y escandinavo en la temporada de invierno, las consecuencias son ligeramente más suaves, de ahí que Jet2 solo programara en su plan de vuelos 3.000 asientos complementarios.
Así y todo, la bancarrota de Thomas Cook en Gran Canaria dejará en el camino 66.000 plazas que, al igual que el resto de las Islas, afectarán al empleo y la productividad.

Thomas Cook ha puesto en jaque el modelo de turoperación basado sobre todo en operaciones off-line (no virtual), según los expertos.
Pero para las consultoras más especializadas, Thomas Cook es un ejemplo de «mala praxis» empresarial y financiera, que «se arrastraba y conocía» desde al menos 2 años.
Thomas Cook era una multinacional que operaba en todo el planeta utilizando vasos comunicantes entre destinos sin evaluar o importarle los riesgos colaterales en caso de un crash.
En ese torbellino financiero, de movimientos de casi 22 millones de pasajeros al año entre continentes, culturas y paisajes dispares, Canarias ha quedado totalmente expuesta, a pesar de ser un territorio alejado de los grandes mercados de logística y sin alternativas para reaccionar a una quiebra semejante.
Thomas Cook, con una flota de 115 aviones (superior a Iberia), movía 800.000 plazas hacia Canarias, que ahora mismo son imposibles de recomercializar hasta bien entrado 2020.
Los 800.000 asientos suponen varios trayectos de ida y vuelta entre territorios que suman más de 2 millones de personas que pernoctaban en hoteles, bungalows y apartamentos.
Aunque Gran Canaria es la isla con menor dependencia (casi 70.000 plazas) podría agravar su posición por la alta oferta extrahotelera. «Hablamos mucho de hoteles pero las pequeñas unidades de explotación, como bungalows o apartamentos que operaban con Thomas Cook, están completamente desnudos ante las líneas de crédito de los bancos o ante el pago de nóminas y obligaciones de todo tipo como impuestos y pagos a proveedores. Es una situación muy grave, peor que la crisis de 2008«, según fuentes de pymes del sector servicios.
El déficit de Thomas Cook supera los 3.000 millones de euros y los acreedores se someterán a un proceso judicial con las aseguradoras para aspirar a cobrar parte de la deuda, que según fuentes oficiosas superaría los 70 millones de euros en Canarias solo para la temporada de invierno.
El vendaval que deja a su paso Thomas Cook coge a Canarias en una fase de enfriamiento por las corrientes deprimidas de la economía alemana, la subida del petróleo y los efectos de la guerra comercial.
Además, la globalización de Thomas Cook y su posterior caída aflora la incapacidad de Canarias para abrirse a nuevos mercados si estuviera vigente la Quinta Libertad, un concepto abrigado en el REF canario que permite el aterrizaje y despegue de todas las compañías aéreas sin necesidad de pasar por los centros de operaciones del Estado, Madrid y Barcelona. «Estamos atados de pies y manos desde el ámbito político por una visión centralista del negocio aéreo que comienza en Aena y continúa en el Ministerio de Fomento y que viene contando con la cooperación del nacionalismo canario a cambio de ceder en otras negociaciones que, ahora, con esta megacrisis, se ve que no han servido de nada«.
En la noche del jueves 27 de octubre de 2019, se produjo el vuelo del Airbus-340 desde Gran Canaria hacia Reino Unido con turistas de Thomas Cook.
El Airbus A380, por ejemplo, fue contratado por la Autoridad Civil de Aviación Británica (CAA). Cuenta con 486 plazas, y operará con varios destinos para repatriar turistas británicos en el marco de la ‘Operación Matterhorn’.
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