Uno de los bugueros de Punta Brava en Las Cantras, vuela entre las olas que superaron los 4 metros, el 21 de marzo de 2026. FOTO: NADIA JIMÉNEZ.

En Gran Canaria o Tenerife, los municipios más expuestos al temporal Theresa han aplicado la emergencia de alerta 1 por los riesgos de desprendimiento en las carreteras centrales o el desbordamiento de los barrancos, como el Guiniguada, que llevaba más de dos décadas sin que circulara la manta de agua.

Pero el fenómeno de los microclimas de las Islas, ha permitido que la capital grancanaria se libre de las inclemencias más agudas y ofrezca una estampa típica del turismo deportivo o del descanso bajo el sol con temperaturas de 25 grados.

Aunque la pleamar sigue ofreciendo olas de 3 y 4 metros, los bugueros más atrevidos se lanzaron a Las Canteras para batallar con uno de los picos (Punta Brava o casa de Padorno) más rítmicos del litoral  playero. En esta zona, con riesgo medio, las olas baten contra el muro de la avenida en un ir y venir constante que obliga a los bañistas a moverse en todas las direcciones.

La práctica del bugui en esta zona requiere experiencia y buena forma física así que, pese a estar junto al paseo, no es apta para todos los públicos. El espectáculo ofrecio este sábado, 21 de marzo, permitió una alta concentración de personas que filmaron y fotografiaron la rompiente y las figuras que desplegaban los bugueros sobre las olas.

Buguera en plena remontada con las olas de Punta Brava. FOTO: NADIA JIMÉNEZ
Cortina de agua en la rompiente del muro de Punta Brava, en Las Canteras. FOTO: NADIA JIMÉNEZ.
Olas de 4 metros, junto a Punta Brava provocan también destrozos en el mobiliario de la avenida de Las Canteras. FOTO: NADIA JIMÉNEZ
Las columnas de agua de las olas tapaban la vista de las tres montañas-volcanes de La Isleta. FOTO: NADIA JIMÉNEZ
Vuelo de uno de los bugueros de Las Canteras, bajo un cálido sol y temperatura de 25 grados. FOTO: NADIA JIMÉNEZ