Por Meridian Staff
Sanidad ha podido detraer unos 40 millones de euros del concierto privado para sufragar los gastos de los planes de emergencia y las listas de espera. Sin embargo, antes de dar este paso, el Gobierno pagó primero loq que debía a los hospitales de Tenerife y dejó en la cuneta a los de Gran Canaria.
A mes y medio de las elecciones generales, el consejero, Jesús Morera (PSOE), se encuentra en una encrucijada sin que medie explicación oficial sobre la doble vara de medir entre islas capitalinas.
Las clínicas de Tenerife, sobre todo, Hospiten (grupo Cobiella), ingresaron las partidas correspondientes al segundo trimestre de 2015, mientras que los hospitales de Gran Canaria quedan, por ahora, discriminados sin que se atisben garantías de cobro a medio plazo.
Según reveló esta semana el periodista Francisco Chavanel, en el programa El Espejo, la causa del desfase entre islas se debe a la eficiencia de la unidad de gestión de la Consejería en Tenerife.

Un portavoz autorizado de la Consejería explica a Meridian que la situación “no es imputable” al equipo del consejero por “razones de operativa contable”. Los abonos superiores a los 3 millones de euros pasan todos por el Consejo de Gobierno. “Cualquier pago por encima de esa cantidad es decidido de forma colegiada”.
Sanidad dispone de unos 80 millones de euros para cubrir los servicios clínicos del sector privado. En Canarias, las camas privadas ascienden a 7.600 y las públicas no pasan de 2.500, según el catálogo oficial de hospitales de España.
Los recortes de los últimos años han mermado la capacidad de pago en el periodo acordado. En la anterior legislatura, la consejera, Brígida Mendoza, tuvo varios encontronazos con las farmacias. Ahora Jesús Morera se encuentra con un problema similar a pesar de que lleva cuatro meses en el cargo.
Según fuentes de PP y de CC, la carencia de fondos es “determinante” para valorar la gestión. “Pero si se añade que la Consejería carece de un modelo y de un rumbo claro, los riesgos de problemas aumentan”.
Las fuentes consultadas estiman que ha habido un presunto desvío de partidas de la sanidad privada a los programas asistenciales de emergencias y de listas de espera, dos de los objetivos de Morera para la legislatura.
La bolsa de dinero detraída del concierto privado alcanzaría los 40 millones de euros, a razón de 20 millones en 2015 y otros 20 millones de un remanente de 2014.
Para las clínicas privadas de Las Palmas, “el doble rasero” de la Consejería es sospechoso. “Si no hay colchón financiero, por qué discriminar a las empresas de Gran Canaria”.
En la Consejería subestiman ese posible impacto. “Es una herencia recibida a la que tratamos de poner remedio”.
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