Sánchez se bunkeriza. Retorna a los despachos más aislados y sin interferencias de escuchas, para decidir el futuro de la convocatoria electoral, prevista para agosto de 2027. El posible adelanto para final de final de noviembre depende de la estrategia que decida su núcleo duro y su amplísimo grupo de asesores. El misterio durará al menos unos días.
Después de diez días en los que la crisis de la vivienda ha asaltado a la calle con las protestas en la Puerta del Sol de Madrid y otros puntos de España, como las capitales canarias, el Gobierno fracasa en los decretos exprés, que buscaban una mayor intervención del mercado de la vivienda impulsando la prórroga de los contratos de alquiler, limitando las subidas de las rentas, prohibiendo desahucios y frenando la actividad de los fondos buitre, entre otras cosas.
El Ejecutivo, pese a la oposición de Junts y el apoyo parcial de CC, solicitó que la convalidación de estos decretos se tramitara de forma urgente este viernes, sin esperar a los próximos plenos ordinarios de la Cámara.
Las dos normas entrarian en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pero necesitaban ser convalidadas por el Congreso. Y ahí estaba parte del problema. El Gobierno contó con suficientes apoyos con la negativa de Junts.
En paralelo, los pasillos de Moncloa se llenaron de rumores sobre un posible adelanto electoral, según Elpais.com.
A priori, Pedro Sánchez reunió a su núcleo duro para valorar un anticipo en las urnas en caso de cosechar una derrota institucional que pusiera fin al mandato.
El PSOE se encuentra en un callejón sin salida, agravada por la invasión marroquí de Ceuta y la visita del Rey don Felipe a mediados de octubre.

























