Marruecos sorprendió a la comunidad española (y al conjunto de Europa) «con una invasión en toda regla que cogió por sorpresa a Pedro Sánchez en la víspera de sus vacaciones en Lanzarote», expresaron con sorna fuentes del PP canario consultadas por este periódico.
El país magrebí celebró este jueves el aniversario de acceso al trono de Mohamed VI tras el fallecimiento de su padre Hassan II, hace 27 años. En Las Palmas, el Consulado festejó la efeméride de su monarca en el hotel más caro de la capital y con un menú de lujo para unos 200 comensales. El agasajo sirvió para despedir a la cónsul, Fátiha El Kamouri, destuida por Rabat por presuntas irregularidades en su gestión.
La diplomática marroquí pasó de largo de la crisis ceutí como quien oye llover. El delegado del Gobierno, Anselmo Pestana (PSOE), si acaso trató de desvincular el fenómeno migratorio masivo de las relaciones de vecindad. Según las fuentes populares, «asistimos a una fiesta sombría, de capa caída a la que se acude por motivos institucionales».
Sin embargo, en cada una de las mesas no se hablaba de otra cosa ante la inquietud de los invitados marroquíes. «Es un tema global», trataba de excusar un veterano funcionario consular. Pero detrás de la prudencia se esconden contenciosos de tal profundidad que conviene recordarlos:
- Viaje del presidente español Pedro Sánchez a la capital de argelina, un día después de ganar el Mundial de fútbol.
- Argelia y Marruecos mantienen las fronteras cerradas desde 1994 después de años de conflicto continuo.
- Aunque no ha trascendido, Argelia forzaría a España a modular su posición sobre la marroquinidad del Sáhara Occidental con más respaldo financiero y reconocimiento consular a los residentes de los campos de Tinduf.
- España, como administradora del Sáhara ante el expediente de descolonización de Naciones Unidas, plantearía de nuevo la celebración de un referéndum para la indepedenia de la República Árabe Saharaui. De confirmarse, el conflicto territorial se prolongaría unos años más y el estatus quo continuaría como hasta ahora.
- Marruecos aprovechó la fiesta del trono para amenazar a España con una invasión en toda regla de Ceuta y Melilla, sin perder de vista la debilidad geográfica de Canarias ahora que había reducido el flujo de pateras y cayucos.
- La crisis ceutí coincide en el tiempo con el anuncio de construcción de una autopista de mil kilómetros que atravesará El Sáhara Occidental hasta Dajla, y que llevará por nombre Donald Trump.
- Marruecos también ha pedido ás ayuda a la UE para frenar el avance de la guerra santa procedente de Mali a cargo de Al Qaeda y toda una red satelital de terrorismo yihadista, de la que España y Francia se mantienen distantes tras años de cooperación.

























