Rusia 2018 arranca sin chilena de Bale, el mejor gol de su vida (dicho por él mismo), pero con Lev Yashin. Su portero internacional por excelencia, y único guardameta de la historia en ganar el Balón de Oro.
En el cartel ‘vintage’ de este campeonato, y en el corazón de todos los eslavos. Icono del ideario popular ruso, ‘la Araña negra’ es el protagonista absoluto del cartel ‘retro’, en el que aparece saltando bloqueando la ‘bola de cuero vintage’.
Pero ahora los protagonistas ya son otros. Arrancó el balón y con él, el esperado Mundial en Moscú, a una media de 3.000 euros por noche. Y con nuevo entrenador para España, Fernando Hierro.
Eso sí, de los de ‘al partir, un beso y una flor’, con todo lo sucedido del cambio de cabecera justo en la víspera. Unos que vienen, otros que se van. Y lágrimas para Lopetegui…
Pero volvamos a Bale. ¿Y si Gales pudiera estar presente en este Mundial de fútbol? Seguro que todos querrían volver a ver una ‘chilena’ como la que Bale encajó en la portería del Liverpool en la final de la Champions. Fue el héroe de la noche y el apellido de la copa número 13 para los ‘blancos’.

Pero Gales no juega. Cayó ante Irlanda. Bale tampoco. En vez de Gales, juega Islandia y qué le vamos a hacer. No va a un mundial desde Suecia 1958. Pero no tenían a Gareth Bale entonces.
¿Se hacían ‘chilenas’ como ésa entonces? Sin noticias de Bale… Siempre le dedica los goles a su hija Alba Violet, haciendo un corazón con las manos.
Sin Bale y sin ‘chilenas’, al menos como ésa. Total, al menos cantó Robbie Williams en su ceremonia de apertura. Siempre nos quedará Putin. Para eso es Vladimir Putin, sucesor natural en el tiempo de Vladímir Ilich Uliánov, Lenin.
¿Parará la mano de Putin (casi se adivina junto a la de Yashin en el balón) al mundo? Tendremos un mes para averiguarlo. Por lo pronto, ganan a Arabia Saudí por ‘goleada’ absoluta señalando al pasado de Rusia, como en el cartel, para recordarles quienes son y serán siempre.
Putin se reunió antes de la ceremonia de apertura con el dirigente de Chechenia, Ramzán Kadírov, el presidente de Rosneft, Ígor Sechin, y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman.
Suenan caballos al galope mientras la alfombra verde relumbra con el esplendor de otros ‘zares’, los del balón. Quizá.

























