RIU, Meliá, Labranda o IFA protagonizan el guión de un nuevo tiempo para la propiedad y gestión de los alojamientos turísticos.
Las grupos hoteleros se han adaptando a una coyuntura muy competitiva, alentada por destinos que incluso antes de la pandemia avisaban con una revisión a la baja de sus precios, como son los casos de Turquía o Grecia.
Por tanto, los procesos de desinversión se aceleran con el fin de aliviar la deuda financiera que provoca el coronavirus y las incertidumbres para devolver la normalidad al turismo.
Los acuerdos corporativos se vienen desarrollado desde 2019, con IFA y Blackstone (Estados Unidos); RIU con TUI (Alemania); y Labranda y Meliá con Bankinter (España). Servatur (Noruega) también ha movido ficha hasta posicionarse como operador significativo, lo que hace intuir que las operaciones empresariales continuarán a corto y medio plazo.
El mercado canario, al igual que el resto de España, está ávido de ganar en musculatura a base de creatividad financiera como la expuesta por Bankinter en su alianza con Meliá, donde las 2 partes pueden obtener rendimientos y resultados favorables una vez que la actividad recupere oxígeno.
Las cadenas canarias, a su vez, se mantienen a la expectativa con estándares de confort y calidad, y a la espera de que las vacunas y las medidas preventivas devuelvan serenidad a un negocio sometido a los vaivenes de los reguladores y a los precios de saldos que ofrecen otros países del Mediterráneo oriental.




























