La Casa Real remitió un comunicado con la primera reacción pública de Felipe VI ante la crisis migratoria de Ceuta. El Rey expresa su «gran preocupación e indignación» por los «graves acontecimientos» registrados en la ciudad autónoma, traslada su apoyo a Ceuta y Melilla y recuerda al Gobierno que «el Estado debe velar por su seguridad y por evitar que estos hechos —que, además, se han traducido en una triste y trágica pérdida de decenas de vidas— vuelvan a repetirse».
Según Zarzuela, don Felipe ha permanecido en contacto durante estos días con los presidentes de Ceuta y Melilla, así como con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a quienes ha trasladado «palabras de ánimo y firmeza» ante la delicada situación vivida en ambas ciudades autónomas en las últimas 36 horas.
En el escrito, el jefe del Estado considera además «necesario adoptar todas aquellas medidas que transmitan de forma unida, clara y determinante a las poblaciones de Ceuta y Melilla el apoyo y cariño del resto de España», en un mensaje de respaldo a los ciudadanos de ambos territorios.
Felipe VI realiza su primera valoración pública sobre la crisis migratoria que estalló el pasado jueves en Ceuta, cuando más de 60.000 personas procedentes de Marruecos accedieron a la ciudad autónoma a través de la zona del espigón del Tarajal, desbordando el dispositivo de control fronterizo.
Este sábado, el Gobierno dio por estabilizada la situación después de retornar a Marruecos a 48.000 migrantes. Sin embargo, el balance continúa siendo dramático: las autoridades han recuperado del mar los cuerpos sin vida de 67 personas que fallecieron al intentar alcanzar la costa española a nado. Además, se ha reabierto el paso fronterizo de Beni-Enzar, el único operativo entre España y Marruecos, tras permanecer cerrado durante las últimas 36 horas.
Mientras, el Gobierno español instaló una red de seguridad para minimizar el acceso a nado de marroquíes.

























