Putin, en una conferencia de prensa en el Kremlin, con su imagen superpuesta. (Foto BBC).

Rusia ensaya desde Plesetsk un misil balístico intercontinental móvil capaz de portar cabezas nucleares y alcanzar Kamchatka tras atravesar más de 6.700 kilómetros. El lanzamiento empleó ojivas de entrenamiento y Moscú avisó previamente a Washington, una señal de que se trató de una prueba estratégica controlada y no de un ataque.

La trayectoria del misil le permitiría a Vladimir Putin alcanzar objetivos como Canarias si los misiles fueran lanzados desde Moscú.

La clave del ensayo no está únicamente en la distancia recorrida. Está en el lanzador. El sistema utilizado es móvil y puede desplazarse por carretera antes de adoptar una posición de lanzamiento, disparar y abandonar posteriormente la zona.

Ese concepto dificulta enormemente un ataque preventivo contra las fuerzas nucleares rusas. A diferencia de un silo, cuya localización puede conocerse con precisión, un lanzador móvil puede dispersarse por miles de kilómetros de territorio, obligando al adversario a mantener una vigilancia constante mediante satélites y otros sistemas de inteligencia.

Especialistas en fuerzas nucleares rusas identifican el lanzamiento como correspondiente al RS-24 Yars, aunque el comunicado inicial del Ministerio de Defensa no especificó oficialmente el modelo.