Juan Antonio Peña, alcalde de Telde.

Los ayuntamientos precisan de acciones en infraestructuras y servicios que acrediten la buena gestión. Ese requisito es unánime para todas las corporaciones pero si en uno, como Telde, saltan las chispas por conspiraciones y venganzas, la situación se vuelve cuanto menos irresponsable para la estabilidad institucional.

Pronto se sabrá quién meció la cuna para una moción de censura (inmerecida) a Juan Antonio Peña, de Ciuca. Por ahora ha trascendido Carmelo Ramírez y algún mando del PSOE que no las tenías todas consigo. Pero a medida que avanzan los días se sabe que una mano con mando en el PP regional conocía con anticipación la que se avecinaba en el municipio faycán.

La corriente marina (y no por las playas cerradas al baño) fue tan intensa que llegó a la Presidencia del Gobierno (CC). En un abrir y cerrar de ojos, la crisis sobre Telde quedó zanjada con la llamada a capítulo en Tenerife, el sábado por la mañana, de parte de la cúpula pepera. «No, no y no», aseguran que gritó Manuel Domínguez al constatar que la operación de asalto y derribo iba en serio con un pacto de PP, PSOE y NC.

El muñidor rompió el acuerdo y el gobierno teldense mantuvo la normalidad y como prueba de buena fe, el consejero de Transición Ecológica, Mariano Hernández Zapata, acaba de otorgar al Ayuntamiento de Peña una subvención de 6 millones de euros para el proyecto de implantación de la recogida separada de biorresiduos, con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – Next Generation EU.

Oportunidad o casualidad, la ayuda está concedida. El pacto se salvó. La afrenta del amotinamiento pasó al olvido. Carmelo Ramírez se quedó con las ganas. Teodoro Sosa, Óscar Hernández y Juan Antonio Peña mantienen su proyecto en Primero Canarias. Y Telde, en definitiva, prosigue con su andaduda de alcanzar la eficiencia.

¿Quién metió la pata en el PP vaya a saber por qué? El enigma se resuelve acompañándose de un helado como postre, ya sea corneto, corte, vasito o un polo o polito.