El rostro de Fernández Mauñueco no era el de un ganador al uso. Mejora en dos escaños en Castilla y León (pasa a 33), pero se queda lejos (9) de la mayoría absoluta, donde ni siquiera los partidos regionales (6) sumarían para gobernar.
Fernández Mañueco sabe que Vox (14) se lo pondrá difícil, por no decir que resultará imposible el acuerdo. Abascal ha fracasado a la hora de leer el guión de la guerra en el Golfo Pérsico, al escorarse sin miramientos hacia Donald Trump sin valorar que la sociedad española se ha convertido, en parte, en una comunidad dependiente en lo estructural.
Una contienda tan colosal como la Ormuz atemoriza, provoca pesadillas y coloca a España (y a la UE) al borde del «abismo», una expresión en la que insiste (por algo será) el Papa León XIV.
El Estado (o sea el Bienestar) da cobertura a 10 millones de pensionistas y 3 millones de desempleados. Universaliza la sanidad, la educación, la justicia, el transporte y la asistencia. Emplea a 4 millones de funcionarios y laborales y, también, financia co 40.000 millones de euros al año ongs, asociaciones, fundaciones, clubes, agrupaciones y toda entidad que se mueve con fines colectivos.
Una conflagración como la de Irán, Emiratos, EEUU, Líbano e Israel (este domingo se atacó una base italiana e Kuwait), da miedo. Y el PSOE, con su No a la Guerra, ha entendido que más vale prevenir en tiempos de mucha convulsión, tanta que nadie está dispuesto a perder el suelo del pan nuestro de cada día. Y el primero que ha sido consciente es el propio Mañueco.




























