
Polunin. Y el mundo se detiene. Sin más y en seco. Es Sergei Polunin (Ucrania, 1989) ¡¿De verdad, aún no has visto bailar a Polunin?! Te falta pues, una letra para completar la palabra danza y al menos un nombre, para ver el Arte en movimiento. (Y sí, en mayúsculas).
Dicen que los ‘gorriones rojos’ son unas ‘cortesanas’ del espionaje, de la inteligencia de la Rusia post-soviética… Cortesanas en el más estricto sentido de la palabra. Y si te lo dice alguien que ha sido agente de la CIA norteamericana durante 36 años, te lo crees.
Si indagas y te encuentras que fue especialista en ‘área denegada‘, y que realizó operaciones de ‘reclutamiento contra objetivos soviéticos’ de Europa oriental, de Asia oriental, de Medio Oriente… Te lo crees.
Es el caso de Jason Matthews, autor del thriller llevado al cine, ‘Gorrión rojo’, y que la espectacular Jennifer Lawrence mantiene en las carteleras de todo el mundo desde hace semanas, en el papel de la oficial de inteligencia rusa: Dominika Egorova.

La ‘prima ballerina’ Dominika Egorova es una joven y brillante figura del ballet ruso que, tras un ‘desgraciado accidente’ escénico durante una función (una auténtica trampa tendida por su pareja, que pondrá fin a su carrera como bailarina), será reclutada por los servicios secretos de su país.
Pero es también una bellísima mujer rusa que, gracias a su arrollador encanto, y también los contactos de su tío en las altas esferas del poder, ingresa en la ‘Escuela Gorrión’.
La ‘Escuela Gorrión’ es el lugar perfecto donde, bajo la batuta de Charlotte Rampling y Jeremy Irons, aprenderá el arte del espionaje seductor… Ese que despliega las herramientas más íntimas como el más eficaz método para sacar información a los espías enemigos.
Dominika tendrá la misión de descubrir quién es el ‘topo’ dentro del servicio secreto ruso, que ha estado vendiendo información a los norteamericanos. Pero, por supuesto, en esta historia del ‘Gorrión rojo’, el juego de espionaje se complica con historia de amor, igual de peligrosa.
Pero volvamos al principio y a las traiciones. De paso, descubramos también a nuestro primer y verdadero ‘topo’. Porque el sobresaliente bailarín que vemos en el ‘Paso a dos’ con Jennifer al principio, es Sergei Polunin…
Nada más y nada menos que Polunin… ¡Que se pare el mundo, que ya puedo bajarme!
Si nunca tuviste la oportunidad de ver bailar a Polunin con el Royal Ballet de Londres, su ‘bailarín principal’ más joven de toda la historia del Royal con sólo 19 años, de donde se marchó porque no se sentía libre para ser él mismo.
Ni fuiste uno de los millones que visitaron su maravilloso vídeo de la coreografía con ‘Take me to the Church’ de Hozier en ‘Youtube’, no habrás visto jamás la pasión hecha baile. Así que, ponle remedio. Porque esos escasos 10 minutos del comienzo, en lo que Polunin baila con el ‘gorrión rojo‘, merecen toda una película y el cine de tu vida.
Danza, dance, danse, χορός, dança, танец, танцювати. Polunin. Un arte y un sólo nombre. Cuando Sergei Polunin baila, uno recuerda el por qué del ballet y hasta se reconcilia con la vida. Pase lo que pase.
La catarsis de Polunin en el mencionado vídeo, en el que trata de explicarnos los motivos de su ‘portazo’ al Royal Ballet, su salida de Londres, su espiral casi auto-destructiva de drogas y alcohol, su regreso a Ucrania, y hasta sus tatuajes…
Pero, por encima de todo, su pasión. La fragilidad de su arte. Su sensibilidad por encima incluso de su talento… Es poderoso en escena. Uno vuelve a enamorarse de la danza, sin más. Porque Polunin reescribe la historia de Nijinsky, Nureyev o Baryshnikov.
Aunque aquí, en ‘Gorrión rojo’, vuelva a ser el chico malo. Su aparición es breve pero contundente, porque es Polunin quien lesiona a Jennifer Lawrence sobre el escenario, durante una pirueta magnífica.
Y lo hace para que su novia ascienda en la compañía. Aunque quizá sea al servicio de los servicios secretos rusos para que ‘Dominika Egorova’, la protagonista se convierta en un ‘gorrión rojo’… ¡Quién sabe, Polunin es el chico malo de los tatuajes!
























