Brahim Galli, tras el XV Congreso (Fotografía Elconfidencial saharaui).
Brahim Galli, tras el XV Congreso (Fotografía Elconfidencial saharaui).

#Polisario eleva a Brahim Galli como nuevo líder de la República Árabe Saharaui (RASD). Galli, de 67 años de edad, está considerado el brazo armado del movimiento de liberación frente a Marruecos. Meridian adelantó el 2 de junio que Galli contaba con todos los boletos para el triunfo.

XV Congreso de la RASD, en los campos de refugiados de Tinduf (Argelia), da un paso estratégico para recuperar el crédito internacional, diezmado por la larga enfermedad de Mohamed Abdelaziz y las luchas tribales para proclamar a su sucesor.

RASD convocó a 2.500 delegados en un proceso de cambio histórico tras la muerte, este año, de Abdelaziz.

La elección de Galli, según expertos consultados por Meridian, abriga un mensaje claro de «no bajar el tono» ante Naciones Unidas en el conflicto de la ex colonia española, vigente desde 1975 tras la Marcha Verde marroquí.

Galli es partidario de volver a las armas «para defender el derecho de autodeterminación» de los saharauis. Salió elegido con el 93% de los votos.

Según las mismas fuentes, Galli no era el principal candidato del dirigente canario Carmelo Ramírez.

Galli fundó a finales de los 60 el Polisario y participó en las revueltas de 1970 contra el Ejército español, con la comisión de atentados.

Estuvo en prisión un año y en 1973 puso en marcha la RASD.

Galli sido delegado en España (1999-2008) y en Argel (desde 2008). Una denuncia de la ong Asadedh ante la Audiencia Nacional, por presuntos crímenes de guerra en Tinduf, le obligó a trasladar su residencia de Madrid.

Sin embargo, su actividad operativa desde Argelia ha sido constante.

Siempre se ha mostrado partidario de romper el alto el fuego contra Marruecos, ante la «parálisis y fatiga» diplomática.

El próximo día 31 tendrá su primer combate político en la asamblea de Naciones Unidas, respecto a la salida de cuadros de la Minurso del Aaiún y Dajla por orden marroquí.

Galli está curtido en «mil y una batallas«, según sus partidarios. «Ha sido y es un soldado», pero sus críticos creen que los conflictos se resuelven en despachos de altos nivel.

Los acuerdos comerciales de Marruecos con Rusia (compra de armamento) y China (establecimiento), este mismo año, podrían abocar, por vez primera desde 1994, un acercamiento con Argelia.

Esta opción, todavía en fase de tanteo, reduciría el margen de maniobra de los saharauis para reclamar la celebración de un referéndum de independencia.

Además, Galli tiene otro frente que sangra a borbotones: los riesgos de expansión del terrorismo yihadista en países anejos, como Malí, Mauritania o Níger.

Tras la última intervención militar de Francia, la «calma está contenida«, pero «es un polvorín», como el atentado a un hotel de turistas en la capital maliense, este año.

«Los saharauis conocen esta zona del desierto como nadie. Son claves para Estados Unidos y Europa en el trasiego de terroristas que operan desde sus bases en el Sahel occidental. Debemos contar con ellos y ofrecerles una salida digna al conflicto. Europa, Marruecos y Argelia no pueden permitirse un conflicto en la zona porque alentaría a los terroristas y al crimen organizado«.

Galli es, por tanto, una apuesta decidida del Polisario a «salir del agujero o laberinto» en el que los ha metido la diplomacia mundial. «Por eso no quieren a nadie de despachos. Han buscado un hombre de acción que es capaz de sintonizar con una juventud sin ilusión que puede ver en él, el redentor de 40 años de opresión«.

En declaraciones a Meridian, el presidente de Asadedh, Ramadam Messaud, cuestionó la legitimidad de Galli. «Pedimos a todas las fuerzas políticas en general, y sobre todo a las emergentes de izquierdas que reclaman tolerancia cero con personas imputadas o investigadas, que corten cualquier relación con una organización que dirige una persona encausada por delitos de lesa humanidad«.


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