Picasso: Tengo una muñeca vestida de azul, con su camisita y su canesú…‘La saqué a paseo, se me constipó; la tengo en la cama con mucho dolor’… Pasión y dolor.
Dolor y desesperación fue lo que sintió Dora Maar cuando Picasso puso fin al tumultuoso romance de 7 años, iniciado en el mítico café parisino ‘Deux Magots’ en 1936. Justo antes del comienzo de la guerra civil española.
Dora Maar descendió literalmente a los infiernos, perdiendo el contacto con la realidad y cayendo en la locura. Hasta el punto de que recibió electro-shocks en un hospital psiquiátrico en el que estuvo internada.
Pero eso fue mucho después de que Picasso la vistiera de azul y la sentara en una silla para retratarla. Fue una de las amantes a las que más plasmó. Fotógrafa y pintora, Dora Maar era una habitual del Saint-Germain-des-Prés de entonces.
Ella tenía 29 años y él, 55. Fue un flechazo ‘picassiano’ (Como todos los del genial artista). Se convirtió en su nueva musa y vivió junto a él la gestación del ‘Guernica’, inmortalizando fotográficamente su proceso de creación.
En pleno idilio (1939), cuando él tenía ya 58 y ella, 31, Picasso la retrató de azul. Quién hubiera dicho jamás que aquel estallido de pasión se vendería por 45 millones de dólares (casi 41 millones de euros), en una subasta de arte moderno e impresionista de la casa Christie’s en Nueva York.
Casi 80 años más tarde. Y sigue voluptuosa. Vestida de azul. De mirada poderosa con esos grandes ojos, que la delataban curiosa y cómplice orgullosa fuera del lecho. Agitada y agitadora de la vida de Picasso.
Fue una mujer inteligente que alimentó la visión política del genio del artista. Supo ser la compañera cercana y eso la convirtió en la efigie de algunos de los retratos más icónicos del artista malagueño, francés de adopción (Dirían allá).

Pero acaso su relación no servía para los tiempos de paz. Demasiado turbulenta, su intimidad. Orgullosa y callada, dicen que sólo se han hallado dos fotos de ella en las que sonríe.
Enigmática, ahora se viste de azul y sigue sentada para un coleccionista estadounidense, que ha pagado por ella casi el doble de su precio de venta hace sólo seis años (Entonces alcanzó los 26 millones de dólares). Jamás se ha ‘constipado’.
Sigue exultante, con su ‘camisita y su canesú’. Sustituida por Françoise Gilot en la mirada de Picasso, habiendo sido una de las reinas indispensables de la ‘orilla izquierda’ en el París cultural de entonces, murió hace 20 años a la edad de 89. Sola.
Eso sí, rodeada de unas 120 obras de Picasso. ‘Femme Assise, Robe Bleu‘(Mujer sentada, vestido azul), es uno de los retratos más conocidos de Pablo Picasso, del que incluso se apoderaron los nazis y rescató la Resistencia francesa.
Pese al romance con Dora ‘vestida de azul’, ha sido el rostro de su otra amante, Fernande Oliver (‘Mujer sentada’), el retrato cubista más caro hasta la fecha. Alcanzó en subasta los 56,2 millones.
Sin embargo, el récord es de nuevo para Christie’s. En 2015 vendió ‘Les femmes d’Alger’ (Picasso, 1955), por 179,3 millones de dólares (160,8 millones de euros). El precio más alto logrado por una pintura en subasta pública.
Cuestión de amor, cuestión de color. Azul.

























