
París reabre el ‘Bataclan’ con un concierto de Sting un año después del horror terrorista vivido allí. Fueron 130 víctimas mortales a manos de nueve yihadistas del Daesh. Víctimas a secas, muchas más: 400.
Pero incontables, en realidad. Porque son demasiados los que filtran su vida a través del velo del ‘Bataclan’ desde entonces. El impacto fue mundial.
Quién que hubiera vivido algo así en primera persona podría recuperar la normalidad sin más…Según pudo saberse a comienzos de este pasado verano, muchas de las víctimas sufrieron mutilaciones y toda clase de atrocidades sexuales antes de morir.
Así consta en los documentos de la Comisión Parlamentaria que el Gobierno francés mantuvo ocultos durante más de medio año. Intencionadamente silenciados a la opinión pública bajo la etiqueta de ‘en investigación’.
De hecho, hubo familias a las que no se les pudo mostrar el cadáver para su identificación o bien, tan sólo una parte. La aceptablemente visible, por haber sido decapitados, destripados o atrozmente mutilados de otras maneras…
A pesar de todo ello, y tras la aparente negativa de numerosos artistas franceses e internacionales, Sting reabrió el ‘Bataclan’ ante un público formado por 1.500 personas.
Eso sí, entre medidas de seguridad extremas (hasta cuatro controles distintos para acceder) y con la circulación cortada en un extenso perímetro de seguridad.
“Esta noche tenemos dos cometidos por conciliar. De entrada, recordar a quienes perdieron la vida hace un año. Y después, celebrar la vida y la música en esta sala histórica”. Dijo Sting.
La sala no era nueva para él, ya había actuado en ‘Bataclan’ en el 79, estrenando algunas de las canciones compuestas durante una estancia en París. Entre otras, ‘Roxanne‘.
Este #13N sonó sobre el escenario ‘I can’t stop thinking about you’, de su nuevo álbum “57th & 9th”, o ‘Inshallah’, sobre la crisis migratoria…(Claro que no sabemos que pensarían los centenares de familiares de los asesinados al escuchar ésta última).
“Llenar esta sala no es un símbolo, sino una necesidad”, aseguraba Charlotte Rampling, quien también acudió a este concierto en compañía de la esposa de Sting.
La noche tocó a su fin con ‘The Empty Chair’, un homenaje al reportero James Foley (decapitado por Isis en 2014), y a todos los allí presente que también hubieran sufrido una perdida.
En verdad, difícil papeleta para el cantante Sting que un día cantara al amor en París con ‘Roxanne’. Pero también es ‘la joie de vivre’. Esa alegría de vivir tan parisina, tan francesa. Tan humana para todos cuantos no se dejan manipular.
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