Decenas de personas se reunieron en el Muelle Viejo de Agaete convocadas por el Espacio Tea Agaete, la Asociación Cultural Salvar Agaete y la Comunidad Palestina en Canarias, en una concentración en solidaridad con el pueblo palestino.
El acto tuvo como objetivo crear, no callar, y expresar públicamente la denuncia del genocidio que el gobierno de Israel continúa perpetrando sobre la población palestina, así como reafirmar el compromiso con la defensa de los derechos humanos y la paz con justicia.
Durante la concentración se dio lectura a un manifiesto en el que se denunció la grave situación humanitaria en Gaza y en el conjunto de los territorios ocupados, recordando que la ofensiva israelí ha dejado decenas de miles de personas asesinadas, en su mayoría mujeres y niños, además de la destrucción masiva de hogares, hospitales, escuelas y servicios básicos.
Las personas asistentes expresaron su rechazo a la impunidad internacional y a la pasividad de los gobiernos que, lejos de imponer sanciones o medidas efectivas, mantienen una complicidad política y económica con el régimen de ocupación.
El manifiesto también señaló que el supuesto alto el fuego promovido por el Gobierno de Estados Unidos ha sido «una cortina de humo destinada a distraer la atención del genocidio y permitir a Israel reorganizar su ofensiva, mientras la comunidad internacional mira hacia otro lado».
Desde Agaete se exigió:
• Un alto el fuego inmediato y permanente.
• El cumplimiento de las resoluciones internacionales y del derecho internacional humanitario.
• La imposición de sanciones políticas y económicas que obliguen a Israel a detener su actuación criminal.
• El fin de la ocupación y del proyecto de colonización del territorio palestino.
• El reconocimiento del derecho del pueblo palestino a vivir en paz, dignidad y libertad.
La concentración fue también un acto de creación colectiva y compromiso, en el que el arte y la palabra se unieron para romper el silencio ante el sufrimiento del pueblo palestino. Desde Agaete se quiso dejar claro que la indiferencia también es una forma de violencia y que la defensa de los derechos humanos es una responsabilidad compartida.




























