#Oscars2016. Spike Lee, el otro 'renacido y gran ausente en los Oscars
#Oscars2016. Spike Lee, el otro ‘renacido’ y gran ausente en los Oscars (Fotografía bajo licencia de Creative Commons)

Por Nadia Jiménez Castro

#Oscars2016 o la 88ª edición de la flamante ceremonia de los premios de la academia norteamericana del cine. Sí, en minúsculas. Con alfombra roja pero sin el debido respeto. Llena de ceros en su cuenta de resultados (más de 100 millones de euros por media hora de publicidad) y un ‘blanco glamour’.

Y es que, por segundo año consecutivo, la fiesta del cine fue (casi) blanca…Y decir #Oscars2016 es lo mismo que hablar de #OscarSoWhite. Esto es, ‘los Oscars son tan blancos’…el hastag que se volvió viral junto a la foto de los 20 nominados de este año. Todos, de raza blanca.

Spike Lee, el sobresaliente director afroamericano, recibió con agrado la noticia del Oscar honorífico a su carrera. Pero eso fue tres meses atrás. Antes de que se anunciara las nominaciones en las diferentes categorías

Antes de que la lista se hiciera eco de ese blanco glamour. Spike Lee no acudirá a recoger el premio. Después de todo, es el típico premio de consolación ideado por la academia.

Una rancia academia, cuyo 93% lo integran personas de raza blanca. Una inmensa mayoría de señores que superan los 70 años (sin desmerecer a nadie), dado que son nombramientos vitalicios.

Un premio al artista, muchas veces, intercambiable por el verdadero Oscar que le fue negado a la persona. Y que, la mayoría de las veces, llega tarde. Cuando el galardonado ya no puede ni moverse por el escenario.

Y mucho menos, hacer cine. Maureen O’Hara en 2014, Lauren Bacall en 2009, Peter O’Toole en 2002, Robert Redford en 2001. Elia Kazan en 1999…¡Y  Fellini en 1993!…

Ni que decir tiene, Paul Newman en 1985 o Henry Fonda en 1980, un año antes de darle el Oscar a la mejor interpretación masculina por “En el estanque dorado”. Casi no llegan (tras 40 de nominaciones). ¡Y Orson Welles en 1971, 30 años después de “Ciudadano Kane”!

Tan sólo 25 actores y actrices de color fueron nominados a los Oscars en toda la historia de estos premios. La primera fue Hattie McDonald en 1940 y David O. Selznick, productor de la película, tuvo que pedir que la dejaran acceder al lugar de la ceremonia. Su acceso suponía una verdadera excepción.

Y es que el Hotel Ambassador de Los Ángeles, donde se celebraba la ceremonia de los premios de la Academia de Hollywood, no permitía el acceso de personas de raza negra a sus instalaciones.

Hattie se llevó el Oscar en la categoría de mejor actriz de reparto por su papel de ‘Mammy’ en “Lo que el viento se llevó”. Pero no pudo sentarse delante junto a sus compañeros de reparto, sino en una mesa al fondo del salón.

Hagamos números. Si multiplicamos la veintena de actrices y actores por las 88 ediciones, obtenemos un total de 1.760 nominados. Puesto que han sido sólo 25 desde Hattie, hablamos de un 1’5% de raza negra entre los candidatos. En toda su historia.

Según cifras oficiales, al menos, el 12’5% de la población estadounidense son de raza negra. Pero la Academia parece no haberse enterado. Por ello Spike Lee no acude a la gala del glamour. Del glamour blanco. A la fiesta del cine.

¿Qué cine? Spike Lee es el otro ‘Renacido’ de esta edición. ¿Volverá Michelle Obama a leer el nombre de un ganador desde la Casa Blanca algún día? Probablemente, no. Spike Lee debería ir un paso más allá.

Spike Lee debió mandar a un muchacho afroamericano con sudadera de capucha a recoger el premio. Preferiblemente de Filadelfia, como Tyreel Carroll (de 22 años, que iba en bicicleta cuando resultó sospechoso para la policía).

Tyreel Carroll recibió una paliza a manos de una docena de policías, el año pasado, cuando volvía de visitar a su abuela. ¡Llevaba capucha y era afroamericano! Es Filadelfia (EEUU). ¿Qué pensabas?

En 1973 (45 edición de los Premios Oscar), Michael Caine, Laurence Olivier, Peter O’Toole, Paul Winfield y Marlon Brando concurrían al premio de mejor actor. Cuando Brando resultó ganador por su interpretación de Vito Corleone en “El Padrino”, hizo verdadera historia.

Al escenario subió una mujer en su lugar. Se llamaba ‘Sacheen Littlefeather‘, apache y una activista por los derechos del pueblo indígena americano. Brando protestaba así. Y, por supuesto, rechazaba el premio.

“Con mucho pesar vengo a decirles que Marlon Brando no puede aceptar este generoso premio y esto se debe al trato que le da la industria cinematográfica y la televisión a los indios americanos, y también por lo ocurrido recientemente en Wounded Knee”. (Sólo una semana antes de la gala).

Así dijo Sacheen Littlefeather (‘pequeña pluma’, en español), mientras interponía su mano ante la estatuilla que sostenía Roger Moore. Así obró Marlon. Pero era Brando, el gran Brando.

Grandeza y dignidad. Mucho más digno que colocar la estatuilla en el salón de tu casa, tras recibirla por mensajería. Mucho más que ‘patalear’ en las redes sociales y anunciar ‘a bombo y platillo’ que no vas a acudir.


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