Obispos españoles están expuestos a pasar el test de coronavirus después de que uno de los trabajadores de los servicios centrales en la Conferencia Episcopal, en Madrid, diera positivo, informa Religión Digital.
Los obispos canarios, Francisco Cases y Bernardo Álvarez, acudieron al cónclave que eligió al nuevo presidente de la Iglesia Católica en España, Juan Omella.
Tanto Cases como Álvarez, con más de 70 años de edad, forman parte de los grupos más vulnerables incluidos en la lista de prevenciones sanitarias.
Según confirmó este periódico, los 2 prelados canarios se encuentran en condiciones óptimas y están realizando sus tareas eclesiásticas con total normalidad.
Cases, además, ultima su salida de la Diócesis de Canarias tras agotar su mandato por tener más de 75 años.
Sin embargo, que un trabajador de la Conferencia Episcopal, que mantuvo contacto con los obispos, haya dado positivo implica la aplicación de protocolos extraordinarios, como la realización de análisis ante el menor síntoma de fiebre o tos, previa comunicación al 112.
Según Religión Digital, el enfermo es un trabajador de la Casa de la Iglesia, quien ya el viernes, 6 de marzo de 2020, no acudió al trabajo, y que sí se hizo la prueba porque un familiar suyo se contagió. En estos momentos, se encuentra asintomático.
Al parecer, ningún obispo está afectado, pese a que todos ellos se encontraron, durante una semana, en la Asamblea Plenaria.
A la espera de un anuncio oficial por parte de la Conferencia Episcopal, las únicas medidas se conocieron el viernes, tras la rueda de prensa conclusiva de la Plenaria, cuando la oficina de prensa de la Conferencia envió algunas indicaciones, como pautas compartidas por numerosas diócesis y por la Iglesia en España.
Entre las medidas preventivas destaca la conveniencia de retirar el agua bendita de las pilas que hay en las entradas de las iglesias y en otros lugares de devoción, o la posibilidad de ofrecer en la celebración de la eucaristía otro gesto de paz distinto al habitual de abrazar o estrechar la mano a los que están próximos.
La Iglesia recomienda que las personas que distribuyen la comunión durante la de la eucaristía, se laven las manos antes y después de este momento.
También piden que las muestras de devoción y afecto hacia las imágenes, tan propias de este tiempo de Cuaresma y en la próxima semana Santa, puedan ser sustituidas por otras como la inclinación o la reverencia, evitando el contacto físico con ellas, y facilitando una mayor rapidez que evite aglomeraciones.




























