Nadia Jiménez, con Lucho y Tite Fernández, dos artistas uruguayos llegados a Canarias de la mano de Juan Jiménez, tras el golpe de estado en Montevideo, en 1973.

Decía Salvador Allende que no hay revolución sin canciones…

Y las canciones hacen sus propios viajes…

‘Amanda’, ‘Te recuerdo Amanda’, fue creada por Víctor Jara en Londres en 1968, pensando en su propia hija, y es una canción que no murió con él aquel 16 de septiembre del 73 en el Estadio Chile, sino que forma parte de la memoria colectiva…

Sólo una semana más tarde, el astrofísico Nikolai Stepánovich descubría un nuevo «planeta menor» en nuestro sistema solar. Desde el Observatorio de Crimea.

Mide 23 kilómetros entre Marte y Júpiter, y forma parte de un cinturón de asteroides que poco después se llamó «2644 Víctor Jara»…

Completa su órbita cada 3 años y 2 meses, es decir, que lo habrá logrado 16 veces en estos 51 años, para cuando lleguen las Navidades… Quiera el cielo que, antes de que el «2644 Víctor Jara» complete una órbita más, y celebremos el 55 aniversario de Allende, se haga justicia. Y cese entonces la búsqueda para muchos que, aún, continúan desaparecidos…

Un momento de la presentación de ‘El Poeta que Allendó a Pinochet’. En la foto aparecen Fernando Ortega, Mónica, Juan Socorro, Daniel Barreto, Judith o Blas Trujillo.

Porque son muchas las historias personales, tantas como desaparecidos hay. Incluso más, como ésta otra de la que yo doy traslado en esta novela, que es en realidad una crónica poética, sobre un episodio real en la vida del poeta Juan Jiménez, mi padre… A quien, como dirían los chilenos, ‘le agarró’ el golpe de estado de Augusto Pinochet allá, en Santiago de Chile.

Debo reconocer que la lucha por la libertad, ésa que siempre me rodeó en mi infancia, crea un espacio de resiliencia (también femenina), de conexión con la identidad cultural, que me llevó a una conciencia política temprana…

Nadia Jiménez firma uno de los ejemplares de su cuarto libro, en el Aula de Piedra del Rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Pero más allá de mi narrativa personal que, sí…, constituye un testimonio de resiliencia, es también un canto a la libertad personal que yo ejerzo ahora. Y en la que yo, medio siglo después, doy un paso al frente desde la memoria, que me lleva a rescatar esta otra faceta, comprometida, de la vida del poeta Juan Jiménez.

Una, personalmente arriesgada, que lo llevó hasta Chile, donde ya estaba sucediendo el futuro para todos, el Chile de Salvador Allende. Y sólo esa certeza, la apuesta por vivir el sueño de Allende de primera mano, lo lanzó a esta aventura, que reflejo en mi cuarto libro: ‘El poeta que Allendó a Pinochet‘-

Todos los poetas son profetas, sostenía Juan Jiménez, capaces de presagiar el futuro con sólo escribir. Admirador de la poeta rusa Tsvetáieva, estaba convencido de su verso “El poeta trae de lejos la palabra/Al poeta lo lleva lejos la palabra”. Así fue.

Y ahora yo estoy convencida de que poemar la verdad, poemar la vida, es una manera de construir otro futuro a fuerza de presagiarlo anhelado en verso. Soñado en estrofas, unas tras otras, hasta cambiarlo, rectificándolo.

(Todos los poetas podríamos ser profetas y sólo entonces, el final de aquel viaje podría resumirse en un salmo…)

Hebreos 11, «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve».

Lucho, Tite Fernández y Nadia Jiménez, en el Rectorado de la Universidad de Las Palmas.

 

Aula de Piedra del Rectorado de la Ulpgc, con el público asistente a la presentación ‘El poeta que Allendó a Pinochet’.