Nadia Jiménez recuerda un poema de su padre, el autor Juan Jiménez, protagonista junto a su madre, la pintora María Castro, de una huella salvífica y heroíca durante el golpe de Estado de Chile, en 1973, contada con detalle en la cuarta novela de la escritora isleña, ‘El Poeta que Allendó a Pinochet’.
En ese poema, Juan Jiménez, un convencido de la revolución por la vía democrática, recuerda que la vida «hay que vivirla Cheguevaramente», de ahí que si «mi padre hizo del Ché un adverbio, yo hice de Allende un verbo». «Este libro es un homenaje a la memoria, porque nunca muere lo que no se olvida».
Impresa por Mercurio Editorial, la novela narra cómo a Juan Jiménez «le agarró el golpe en Santiago, como dirían los chilenos».

La patria de Pablo Neruda, de Víctor Jara, Quilapayún, de Violenta Parra y del primer presidente socialista salido de las urnas, Salvador Allende, se siente desde las páginas iniciales para transportar al lector desde Canarias a Santiago y de Chile al mundo.
La asonada de Augusto Pinochet marcó un antes y un después en el devenir de las libertades, los derechos y la democracia en todo el mundo, sobre todo, tras la muerte por un disparo de Allende. Como bien resalta la autora, “Allende no se suicidó, lo suicidaron”.
‘El Poeta que Allendó a Pinochet‘, cuenta en más de 300 páginas, los días posteriores al golpe, y cómo Juan Jiménez, uno de los más destacados de su generación (Poesía Canaria Última), se ocultó en casa de una familia chilena ante los riesgos del toque de queda militar, a la espera de la reapertura del aeropuerto de Santiago y el restablecimiento de los vuelos internacionales.

Juan Jiménez había militado, desde la clandestinidad, en el Partido Comunista, y había contribuido a la constitución en las Islas del Partido Comunista Independentista de Canarias, una ficha ideológica que lo convertía en sospechoso del régimen pinochetista.
Sin embargo, lejos de sentirse amedrentado, Juan Jiménez, que ya había alcanzado notoriedad como escritor con títulos como ‘Canción necesaria con María C.’ o ‘Y no es por el peso del sol por lo que cae’, no se personó solo en el aeropuerto. Dio un paso heroico al improvisar cómo subir al avión de vuelta de Iberia, llevando consigo a dos personas más amenazadas de muerte.
Nadia Jiménez desvela, por vez primera, todos los detalles de aquella arriesgada operación, que incluye episodios inéditos de Juan Jiménez, nacido en Carrizal en 1940 y fallecido en Las Palmas en 2019. En la novela, presentada como crónica poética, destaca también el rol de esperanza permanente de su esposa, la pintora María Castro (1943-2023), cuya intuición se superpone a los 10.000 kilómetros que separan Canarias de Chile para saber, desde su casa en la calle Pura Bascarán, que la angustia por los días de incomunicación se transformarían en un recibimiento heroico pero tan discreto como desconocido. Hasta ahora.
El acto contó con la participación de Jorge Liria, periodista, historiador y editor, y de Victoria Galván, directora de la Casa Museo Benito Pérez Galdós.





























